Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 24 Septiembre, 2012


Visitando a la vidente


Desesperada porque mi presente me agobia y mi futuro me aterra, acepto el consejo de una amiga y visito a una vidente.
La vidente resulta ser una mujer interesantísima. ¿Por qué encuentro que tanta gente es interesante? ¿Por qué seré tan buena oreja? ¿Por qué he desarrollado tantas habilidades para la conversación? Deformación profesional de creadora de personajes e historias. Podría, eso sí, haber buscado una profesión más rentable ya que tengo esas capacidades. Tema para otro artículo.

No importa. Yo atea, escéptica, incrédula, cínica, aunque también desesperada, estoy pagando a una vidente para que me hable de mi futuro.
Entonces, para romper el hielo propongo alguna conversación y se me ocurre, la realidad nacional.
Nos enfrascamos en el tema de la necesidad de existir de tantos seres. Y ahí vamos discutiendo sobre todos esos personajes que nadie sabía que existían hasta que el escándalo los pone en la primera plana. Le reconozco que (a pesar que me muevo en el medio cultural) durante seis años ignoré quién era la viceministra de Juventud y a ambas nos da vergüenza ajena todo lo que la susodicha ha hecho y dicho. Evitamos entrar en detalles.
De igual manera concordamos en que es horrible y de mal gusto la campaña de uno de los precandidatos del Liberación Nacional (aunque descubro que no le gustan los Arias igual que a mí).
Nuevamente la conversación vuelve al tema de la existencia. Mi nueva vidente es lo suficientemente culta como para reírse de una ocurrencia que alude a Descartes: en vez de “Pienso, luego existo” le lanzo “Hago un escándalo, luego existo”. Y ella lo relaciona con Karina y Fernando Berrocal.
Y aunque ella empieza, aún de forma coherente, a hablarme de otro ex precandidato, que nunca existió, y que ahora se unió a Johnny Araya a cambio del primer lugar en la papeleta de diputados ¿?… empiezo a perderla.
Mi vidente se concentra en su bola de cristal y me asegura que: Fernando Berrocal es un tureca de José María Figueres. Que le hizo la campaña sucia a Rodrigo Arias para evitarle esa tarea a Figueres. Que sus nuevos anuncios en rescate de los verdaderos ideales de Liberación Nacional, evocan al viejo Figueres y por lo tanto a su hijo. Que en algún momento, no muy lejano, Berrocal le dará la adhesión a Figueres Junior. Que a cambio de eso don Fernando regresará a Nueva York o logrará su jubilación en Suiza. Que los publicistas que en este momento lo acompañan (pagados por Figueres), lograrán el gran contrato de una campaña nacional con José María. Que aunque él no sea Pequis, (o tal vez sí) Karina participará en su proyecto.
Y yo ahí, harta, queriendo que la vidente se concentre en mi futuro simple, condicional o compuesto, que me dé alguna esperanza. Que me asegure que algún tiempo futuro para mí será mejor, o menos malo, o soportable.
Nada: pago su hora profesional sin saber qué será de mí y deseando que no sea tan buena en sus predicciones políticas. Aunque, considerando mi falta de fe, mi ateísmo y mi incredulidad, todo es posible.

Claudia Barrionuevo
[email protected]