Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Jueves 13 Julio, 2017

Presente y futuro

Urgen acuerdos nacionales


Competitividad es quizá la palabra más utilizada en el ámbito económico y político, pero es una palabra para la cual no hay una definición única. Sin embargo, es claro que es un concepto que se refiere a la capacidad que tiene una persona, empresa o país para obtener rentabilidad en el mercado frente a sus otros competidores. En este sentido, una empresa será más competitiva si logra producir más a menor costo, con altos niveles de productividad, eficiencia y calidad, todo lo cual se traduce en una elevada rentabilidad por unidad de producto.

Cuando vemos el concepto a nivel macro, y pensamos en un país y no en empresas, resulta evidente que la productividad, la eficiencia y la calidad de la oferta de bienes y servicios dependen de los productores; es decir, los privados que son quienes arriesgan y juegan en las canchas del mercado.

Pero cuando hablamos de costos en un país como Costa Rica en el que tenemos regulaciones en precios tan importantes como costo de la energía, salarios mínimos, costos de los combustibles, agua, impuestos nacionales, impuestos municipales, cargas sociales (entiéndase la CCSS, FODESAF, entre otros), y peajes y tasas portuarias, solo para citar algunos; es claro que la variable de los costos depende por mucho de la eficiencia y la seguridad jurídica del Estado en normas que pueden afectar el resultado.

En este sentido, es justo reconocer que por años se ha tratado de conseguir acuerdos para mejorar los resultados, pero sin éxito. Y ante la ausencia de estos grandes acuerdos lo que aflora es la desesperanza en unos casos, y en otros, la suspicacia. ¿Y esto es importante? Por supuesto, es un desincentivo a la inversión que es la que genera empleos.

Costa Rica alcanzó en la primera mitad del siglo XX grandes acuerdos que son los que nos han permitido estar donde estamos, pero no son suficientes. Hace un año, el Consejo de Promoción de la Competitividad invitó al ex Primer Ministro Adjunto de Irlanda para entender no solo la forma en que construyeron un acuerdo nacional, sino la forma en que lo han cuidado por varias décadas. Tras el acuerdo, Irlanda superó siglos de agitación política, conflictos sociales y atraso económico.

En este sentido, resulta inminente la necesidad de buscar acuerdos para avanzar. Celebro el Acuerdo Nacional alcanzado por los representantes de los partidos políticos porque solo sentarse a discutir los temas es un avance. Habrá que esperar para conocer qué sigue en términos de acuerdos concretos. Pero el esfuerzo es importante, la voluntad y más aún los resultados.

Quisiera destacar de los acuerdos, la creación del Consejo Económico Social como instancia permanente de diálogo y de negociación, compuesto por la participación de organizaciones de trabajadores, empleadores, academia y sociedad civil, para que se convierta en una instancia consultativa para los poderes de la República.

No se trata de sustituir instituciones ni de reformar el sistema político, se trata de viabilizar algunas reformas que permitan que Costa Rica mejore los niveles de desarrollo y bienestar. Y esto será posible en la medida que se tomen acuerdos país que nos permitan mejorar la competitividad de forma sostenida. Solo de esa forma lograremos alcanzar mayores niveles de desarrollo, que permitan eliminar la pobreza extrema, alcanzar el umbral de país de ingreso alto, y ser el país menos desigual de América. Nada de esto es posible sin más inversiones productivas, sin más empresas formales y sin más proyectos país que mejoren los niveles de seguridad jurídica y competitividad.

 

Por: Shirley Saborío M.
Vicepresidente del Consejo de Promoción de la Competitividad