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Jueves 14 Junio, 2012

Una renuncia que no quisiéramos

El Lic. Jorge Rojas Vargas estuvo preocupado, bastante molesto me pareció, con el rebajo que le hicieran al presupuesto del Organismo de Investigación Judicial. “Sin recursos no podemos trabajar”, aseguró y sería lamentable que habiendo formado una de las mejores policías de América, se tirara por la borda el trabajo de 37 años que hemos venido haciendo.
Le amarraron las manos a este verdadero, “firme y honesto policía” quien, tomado del corazón, dio todo por la investigación técnica y científica del país. Manifiesta don Jorge que con apenas 18 años de edad y un título de bachiller en ciencias y letras, llegó a la policía a trabajar, a estudiar, a revolucionar las técnicas en un departamento verdaderamente complicado y lo logró.
Pero su esfuerzo no queda allí, pues ingresa a la universidad a cursar los estudios de derecho que logra terminar, convirtiéndose así en un abogado que ha sido muy digno ejemplo. Ahora no queda más, pues este distinguido abogado se va a un merecido descanso pero antes, resalta, se aleja de las cosquillas que produce la política, un lugar donde no quisiera estar nunca, a pesar de saber que en ese terreno, podría llegar muy lejos.
Termina don Jorge una carrera profesional exitosa dentro de la policía judicial, con una trayectoria que lo distingue como uno de los pocos funcionarios limpios que en los últimos años, hemos tenido en Costa Rica. Eso sí, este experimentado hombre, que está seguro de lo que hace y quiere, considera que su puesto no debe estar en manos de políticos: ¿Por qué lo dirá?: los conoce.
Por ahora, sabe que más de uno de ellos, está detrás del cargo, que sin duda, lo hará como escalera. Tiene razón don Jorge, los políticos pueden ser peligrosos, que con tal de quedar bien con los mandos altos, cometen horrores, atrocidades, como perseguir y pasearse en la vida de personas honestas o perseguir a unos y encerrarlos, mientras hacen la vista gorda con otros a quienes dejan en completa libertad: ya lo hemos visto con esos prepotentes, que han sido más políticos que cualquier otra cosa.
El Lic. Rojas llegó a servir. Pese a las limitaciones que muchas veces encontró, logró profesionalizar a los investigadores en diferentes niveles poniéndolos a la altura de la mejor policía del mundo. Su renuncia sin lugar a duda, es una pérdida muy grande y obliga a pensar en el futuro para que no exista la más mínima infiltración de personas relacionadas con la mafia.
Don Jorge no está asustando a nadie en el este país pero, sí está poniendo las barbas en remojo. Quisiera que no existiera la presión política que últimamente nos asfixia y nos tiene hasta la coronilla, donde un dedazo es quien manda. Por ahora esperar. En julio próximo, otro hombre íntegro, el Lic. Francisco Segura, también policía con más de 30 años de experiencia y de laborar para el Poder Judicial, ocupará el puesto en forma interina. Exitos a esa dependencia Judicial.

José Eliseo Valverde Monge
Médico