Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Jueves 24 Agosto, 2017

Educación

Una apuesta ganadora

En seis meses estaremos celebrando una jornada electoral más en el país, donde elegiremos a nuestros representantes en la Asamblea Legislativa y en el Poder Ejecutivo. Se trata de la elección cuadragésima octava de la historia republicana de nuestro país.

Son muchos los temas que se vienen a la mente cuando pensamos cuáles deberían ser las prioridades de las próximas autoridades. Yo quisiera creer que dentro de los tres temas esenciales, figura la educación sin duda.

En educación Costa Rica tiene una amplia experiencia que lo ha hecho sobresalir por años. Y eso lo reconocen fundamentalmente las compañías extranjeras que apuestan por este país por su talento humano. Pero lo cierto es que en algún momento se pensó que lo importante era lograr que el gasto llegara a ser el 8% del PIB, y se perdió de vista que lo importante no es el sistema mismo, sino el futuro que les damos a nuestros niños y jóvenes. Este futuro depende sí o sí de la calidad de la educación. Y sobre esto tenemos una tarea pendiente enorme.

La OECD lo ha mencionado en varios informes. La calidad de la educación es fundamental, y la mejor forma de asegurarnos que vamos por buen camino es la evaluación de los sistemas, de los contenidos, y de los profesores. Además, es fundamental incluir los idiomas en la educación básica. No es de recibo que un joven de un colegio privado tenga un mejor futuro que uno de colegio público únicamente por el manejo de los idiomas.

Además, es fundamental trabajar con los padres de familia que son a veces los grandes desafíos que enfrentan los jóvenes de zonas rurales y humildes. El Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC) tiene un programa que ha desarrollado por tres años donde se invita a otras entidades para que juntos trabajemos con los orientadores vocacionales de los colegios públicos. La idea es que conozcan cuáles son las demandas laborales actuales y futuras de las empresas, que conozcan las habilidades adicionales que valora el mercado, que visiten empresas de la economía tradicional y de la nueva economía. Todo esto con el propósito de que puedan ser aliados de los jóvenes que están en secundaria, y que están por definir sus próximos pasos.

La experiencia es extraordinaria. Se han formado a más de 350 orientadores y ahora trabajamos en una capacitación virtual para los profesores que están lejos. Hace un año trabajamos con orientadores de colegios ubicados en zonas rurales o urbano marginales. Los profesores comentaban que los jóvenes que siguen estudiando son los que se “atreven a desafiar” el consejo de sus padres quienes a pesar de las adversidades y no haber estudiado “han logrado salir adelante”.

Estudiar es la mejor forma de salir de la pobreza. Y con esta consigna, y la mejora de la competitividad país, es deseable que haya políticas públicas centradas en el estudiante que garanticen que la inversión por cada niño o joven sea la mejor. En este sentido, la educación debiera estar en evaluación permanente, en particular porque realizar las reformas no es fácil y ver los resultados no es rápido. Estamos a tiempo aún como país para mejorar nuestro aprendizaje en idiomas, matemáticas y ciencias. Estamos a tiempo para seguir siendo un referente en calidad de la educación, y no solo en el gasto en este rubro.

En este sentido, la orientación vocacional es fundamental y de ahí la importancia del programa del CPC y muchas entidades amigas que creen que la educación es la forma correcta de superar el subdesarrollo y la pobreza. La probabilidad de una persona de ser pobre disminuye conforme aumentan sus años de escolaridad. Y esto incluye desde la educación preescolar, la primaria, secundaria, técnica y hasta la superior.

Hay que reconocer las mejoras en los sistemas curriculares que se han dado recientemente pero se debe avanzar en la mejora de los carreras de educación universitaria, tanto públicas como privadas; se deben realizar evaluaciones permanentes a los docentes y se debe comprender que el entorno en el que se desenvuelva el estudiante hace una enorme diferencia. Además, los colegios técnicos y científicos han demostrado ser una gran apuesta que debiera multiplicarse, y en este sentido, la innovación y la propiedad intelectual son temas de los que se deben conversar en las aulas.

Sería maravilloso que quienes aspiran a dirigir a este gran país, centren sus mensajes no solo en el qué sino en el cómo. Y que nos muestren sus equipos de trabajo, porque la decisión es fundamental para el desarrollo del país y de esos muchos jóvenes que hacen lo que les corresponde; ir a las aulas y estudiar. Hagamos lo que nos corresponde a los demás como sociedad.