Un vacío en la educación
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Más de 300 mil niños menores de cuatro años no podrán ir a un centro donde reciban educación adecuada para su desarrollo integral, ahora que inician las clases

Un vacío en la educación

“Uno de cada cinco niños en este país pierde el primer año escolar, de acuerdo con el III Informe Estado de la Educación Costarricense”.
“Cada vez más maestros de primaria reportan estudiantes de segundo y tercer grado que no saben leer y que escriben con faltas de ortografía, así como menores de cinco años con desconocimiento de símbolos, números y letras”.

Estos y otros datos reflejados en una nota de este medio ayer, ponen de relieve una situación que ha de movernos a hacer lo necesario para cambiarla y a un ritmo mucho más rápido al que estamos acostumbrados en la gestión gubernamental.
Vivir de las rentas generadas por nuestros antepasados en materia de desarrollo humano (vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno), sin hacer lo necesario para darle continuidad, no solo es un incumplimiento de obligaciones sino un mal golpe a Costa Rica, la Patria que deberíamos cuidar y en la que han de vivir las siguientes generaciones.
En los primeros tres años de vida es cuando los pequeños son capaces de adquirir destrezas de razonamiento, lingüísticas, y numéricas que serán relevantes durante su etapa posterior de escolaridad. Sin embargo, más de 300 mil menores de cuatro años no podrán ir a un centro donde reciban educación adecuada para su desarrollo cerebral e integral, ahora que comienzan las clases.
Países como Inglaterra, Francia, Holanda y Australia han creado sistemas de atención desde temprana edad y un perfil para los docentes encargados de atender a los niños de entre uno y seis años.
Costa Rica podría contar con algo semejante puesto que existe infraestructura y la oferta docente preescolar es mayor que la demanda, de acuerdo con lo señalado en la nota antes mencionada. No obstante, no se aprovecha esto para dar ese paso tan necesario y los programas de enseñanza no se actualizan desde hace más de diez años.
Desde la campaña política que llevó al poder a la administración anterior, se habían hecho promesas con relación al sistema educativo que no pasaron de ser una florida retórica.
Desde entonces se sabe que es necesaria en el país una campaña educativa entre los padres de familia, para que estos comprendan la importancia de una adecuada formación de sus hijos en los primeros años de su vida y, a la vez, centros educativos públicos capaces de brindársela.
El problema es que hemos carecido de un plan país que contemplara estas y otras necesidades para que nuestra sociedad pudiera seguir gozando de las ventajas que le dieron las acertadas políticas de Estado tomadas en el siglo pasado y que tan buenos resultados han dado.



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