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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Un Presidente previsor

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 25 abril, 2016


 Don José Joaquín pudo ser previsor aunque la oposición tenía mayoría en la Asamblea Legislativa y desde la propia toma de posesión había manifestado —esa oposición— su propósito de gobernar

Un Presidente previsor

Con más que justificada razón, al celebrar en estos días 100 años del nacimiento de don José Joaquín Trejos Fernández, se ha recordado sus muy importantes contribuciones a la institucionalidad nacional y su eficiente manejo del gobierno.
Es conveniente resaltar la característica previsora de muchas de sus realizaciones. A don José Joaquín lo distingue haber adoptado sus acciones por su efecto en el futuro y no solo durante su gobierno.
Ese no fue fruto del azar, sino un propósito consciente.
Había que incorporar a Limón y la Costa Atlántica a la Meseta Central. Pero no bastó la Carretera Rústica construida gracias al empeño presidencial, ni el Muelle 70, ni la Canalización de Tortuguero: se dejó el financiamiento contratado para construir la ruta Guápiles-Limón y para diseñar San José-Guápiles.
Se elaboró la Ley de Planificación Urbana para promover un uso racional y conveniente de la tierra, fundamento de los planes reguladores en las municipalidades y del Plan Regulador del Área Metropolitana (GAM 1982), que se aprobó 12 años después y que lamentablemente es el único que ha operado.
A pesar de su larga y fructífera carrera en la Universidad de Costa Rica vislumbró la necesaria apertura de la educación superior pública y fundó la Escuela Normal Superior hoy Universidad Nacional (UNA). También se establecieron las Escuelas de Técnicos Agropecuarios que se incorporaron al Instituto Tecnológico en el proyecto de ley que su gobierno presentó para crearlo.
Convencido de la necesidad del esfuerzo propio en la vida personal y comunal, y de la importancia de la descentralización, creó DINADECO y surgieron las Asociaciones de Desarrollo Comunal; emitió el Código Municipal y la Ley de Cooperativas. Esto dio inicio a una economía más participativa. Esa economía más participativa contó con el Banco Popular y de Desarrollo Comunal que también nació en su administración.
Ante la dificultad de una administración pública eficiente por la excesiva autonomía funcional, se eliminó de la Constitución la autonomía en materia de gobierno, dejándola exclusivamente en lo administrativo. Y se presentó un proyecto de ley para coordinar por el Consejo de Gobierno —previo dictamen de la Oficina de Planificación— los presupuestos de inversión del sector público y sus normas administrativas. Desdichamente no fue aprobado, y hoy hace mucha falta.
Desde esos años, en la cúspide del éxito del sistema de sustitución de importaciones con la dinámica inicial del Mercado Común Centroamericano, previó la necesidad de cambiar ese modelo. Desde 1967 planteó la necesidad de superar el espacio del istmo, modificar el sistema de incentivos y establecer mecanismos para la solución de controversias y de prepararnos para mercados de “cientos de millones de consumidores” como hubimos de hacerlo forzados por la crisis de finales de los setenta.
Hoy de nuevo Costa Rica nos convoca a ser previsores. Don José Joaquín pudo ser previsor aunque la oposición tenía mayoría en la Asamblea Legislativa y desde la propia toma de posesión había manifestado —esa oposición— su propósito de gobernar. Lo logró porque no temió encarar de frente los problemas, aprovechar proyectos de sus opositores y convencer a los ciudadanos.

Miguel Ángel Rodríguez