David Gutierrez

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Martes 8 Febrero, 2011


¿Un momento Sputnik para Costa Rica?


En su discurso anual al Congreso, conocido como “el estado de la unión”, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo referencia al ahora muy popular “momento Sputnik”.
Sputnik, el primer satélite que logró girar alrededor de la Tierra con éxito, fue lanzado al espacio por la Unión Soviética en 1957 y este suceso sirvió para agitar el espíritu de los estadounidenses, ante la mayor demostración de fuerza del país comunista, que, desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial en 1945 se había convertido en su mayor amenaza. El mundo entero vivía en 1957, los embates de la llamada Guerra Fría, donde ambas potencias competían y peleaban indirectamente por demostrar su hegemonía política, económica y militar.
Con estos antecedentes y el Sputnik en órbita, se encendieron las alarmas de los estadounidenses, reaccionaron y lograron ganar la batalla por el espacio, al llevar al primer ser humano a la Luna. El “momento Sputnik” además de ser el pivote para la creación de la agencia espacial NASA y la conquista del espacio, generó trascendentales avances sociales, económicos y científicos en la sociedad estadounidense que la llevaron a triunfar en la llamada Guerra Fría.

En resumen, el “momento Sputnik” sirvió para que los estadounidenses dieran el gran salto y se coronaran como la única superpotencia para finales del siglo XX.
Hago esta referencia histórica porque considero que todos los seres humanos, así como las organizaciones sociales y empresariales, hemos tenido o tendremos uno o varios “momentos Sputnik”.
El reto es no solamente identificarlo, sino reaccionar de la misma forma como lo hicieron los estadounidenses y aprovechar para hacer un cambio significativo y sostenible. ¿Lo estamos teniendo en Costa Rica?
Creo que lamentablemente no, sino que por el contrario, nuestro país ha perdido liderazgo en una serie de áreas en las que este se daba por sentado. Como sociedad, ni siquiera nos hemos logrado poner de acuerdo en un “proyecto país”. Pareciera que estamos de acuerdo con los temas macro que queremos: más y mejor salud, educación, empleo, seguridad, infraestructura y justicia, todo esto de forma sostenible, tanto ambiental como socialmente. En fin, estamos claros en que queremos más calidad de vida.
Pero precisamente el problema no es la visión macro, sino la visión micro. El problema no es el “qué” sino el “cómo”.
Recientemente observé, desalentado, varios graffiti que dicen lo siguiente: “No minas. No piñeras. No megaturismo. No represas. No marinas”.
Desalentado, digo, porque esos graffiti reflejan la creciente cultura del “no”, del oponerse y destruir todo lo que otros proponen y construyen. En mi criterio, este tipo de manifestaciones reflejan una posición radical y populista de personas que probablemente deberían añadirles: “No trabajo. No comida. No desarrollo”.
Aclaro, no necesariamente comparto todas las prácticas de producción de piña o cierto tipo de minería. Sin embargo, pensemos en cómo construir, pensemos en “sí”.
¿Estamos, como país, ante un “momento Sputnik”? Tenemos que despertar y reaccionar quienes nos esforzamos cada día para alimentar a nuestras familias. ¿Por qué no desarrollar un proyecto país? ¿Cómo enfrentar a los sectores populistas, los sectores del “no” a todo y a los grupos que se dedican a destruir por medio de escándalos, denuncias y de oposición falaz e irracional?
Quienes queremos un país desarrollado, con mejores oportunidades para todos estamos, definitivamente, ante un “momento Sputnik”.
Tenemos que reaccionar y entender que, si no lo hacemos, vamos a perder el país frente a quienes en lugar de crear, destruyen y desestabilizan nuestra institucionalidad.

David Gutiérrez
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