Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 19 Septiembre, 2013

No sea cobarde, piense, estudie, analice y tome la decisión de ir a las urnas y escoja lo mejor para nuestro país


¿Un infierno? Sigue adelante

En momento oportuno llegó esta celebración del Aniversario 192 de la Independencia, en el marco de la desazón que provoca una infraestructura vial colapsada como “gran monumento” a la ineficiencia del cuido de la patria por quienes han sido encomendados para gobernarnos y administrarnos. Sumado a los vejámenes constantes de un patán presidente en nuestra hermana Nicaragua, que nos tiene en estrados judiciales internacionales peleando 3 km que nos pertenecen. Más la frustración por las corruptelas tan comunes de inescrupulosos costarricenses, que al final no sufren castigo.
El acta de independencia llegó un mes después de la proclama, 13 de octubre de 1821, y poco se comprendió lo que sucedía. Éramos la parte más abandonada del Virreinato de México y de la Capitanía de Guatemala, de ellos pocos beneficios recibíamos y también pocos perjuicios. No siendo esta tierra rica en oro y otros minerales, la riqueza se acentuó en su clima, vegetación, mares, montañas y —por supuesto— en su gente.
El costarricense desde que empezó a conformar su nacionalidad, antes de la independencia, ya era libre. ¿Por el abandono? Sí. Pero esto se interpretó como la obligación de vivir en fraternidad y solidaridad unos con otros, en saberse necesarios por igual.
Así, se tomó más de un mes para consultar con los gobernantes y ciudadanos si aceptábamos la independencia; dejamos abierta la posibilidad de integrarnos a México o Centroamérica. Tomamos la segunda opción, pero al ver que nuestros colegas no hacían más que pelear les dimos un ultimátum que ejecutamos un 31 agosto de 1848: dejar de ser Estado y convertirnos en República.
En nuestro ADN tenemos el amor por la paz, pero que no se confunda con cobardía, parafraseando a Joan Manuel Serrat, hemos sido “impávidos y gentiles”.
Debemos tener cuidado con los que venden la idea de que Costa Rica es un país fracasado, que todo está perdido. Son los mediocres que quieren sacar ventaja de su incapacidad de pensar en un futuro prometedor, que desconocen la historia y que quieren de la desilusión y la desazón, que usted y yo sentimos, sacar ventaja para seguir gobernado sin norte. Estas fechas nos permiten revisar la historia para comprobar que hemos sido una nación exitosa.
Hoy solo nos unimos cuando juega la Selección Nacional de Fútbol, en ella estamos de acuerdo para mostrarnos como sociedad, para empujarla y salir adelante. Con ese mismo fervor e indignación que provocó una nevada durante un partido, en el que nos sentimos pisoteados, se debió actuar cuando Ortega y un tal Cero osaron pisotear nuestra soberanía. Una cosa es ser amantes de la paz y otra es ser cobardes para defendernos del inicuo opresor.
En febrero 2014 tendremos una gran oportunidad de defender lo nuestro con una mano y una pluma, para votar con conciencia ciudadana y obligar a quienes pretendan gobernarnos a realizar su mejor y más digno esfuerzo por encarrilar de nuevo a la nación.
No sea cobarde, piense, estudie, analice y tome la decisión de ir a las urnas y escoja lo mejor para nuestro país, porque como bien dijo alguna vez W. Churchill: “Si estás atravesando un infierno, sigue adelante”, pero esto solo los valientes lo comprenden.

Claudio Alpízar Otoya

Politólogo