Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Julio, 2017

Un sistema de transporte integrado

La posible entrega de varias líneas de autobús por un concesionario debería provocar preocupación entre los miles de usuarios del transporte público en toda la Aglomeración Metropolitana. Pudiera haber más fricción entre concesionarios y reguladores en el futuro inmediato por problemas con otras líneas, y los que sufrirán serán los que dependen del servicio para transportarse al trabajo, al centro educativo o para pasear a otro barrio.

La culpa no está con el concesionario, ni tampoco con el ente regulador; como con tantas cosas en Costa Rica es el incumplimiento de los políticos de turno que han permitido que esta situación se haya desencadenado. La administración del PAC recibió en 2014 una situación donde la gran mayoría de las concesiones autobuseras, que normalmente son de siete años, vencían. Tenían todo en la mano para reorganizar y para tomar los pasos hacia el establecimiento de un sistema regional integrado, algo que prometieron hacer como parte de su oferta en la campaña electoral de 2013-2014.

Existen rutas que no son viables y hay otras que se necesitan para el bien de los usuarios, pero que no existen. No tuvieron la valentía los del PAC; “patearon la lata pa’lante” pero no lo suficiente para evitar los problemas que ahora se les avecinan. Pensando en la crisis específica de las líneas que se entregarán, se debe notar que el ente regulador toma en cuenta una serie de variables para calcular lo que valen los pasajes, pero otras no las incluyen. No es secreto que en ciertas rutas, una que se está entregando, hay vandalismo organizado, casi competitivo, que está arruinando el interior de las unidades. Se destruyen asientos, se rayan y pintan superficies; buses nuevos se convierten en una desgracia en una semana de estar en servicio. ¡La reparación de los daños no la cubren los seguros! Las leyes laborales que gobiernan el número de horas que puede trabajar un chofer, cambiadas recientemente, no se están tomando en cuenta tampoco.

En el futuro se necesita un sistema donde un trabajador que reside en Tejar puede tomar un autobús hasta la estación de ferrocarril en Cartago, “transbordar” al tren, bajarse en la estación de la Universidad Latina y hacer otra transferencia a un bus que lo lleva al Mall San Pedro, su lugar de empleo. Y debería poder realizar este trayecto pagando un solo pasaje. Este es el sistema que existe en Panamá y otras ciudades regionales.

Un tema de la campaña política que se avecina es precisamente este del transporte público. Los costarricenses pasan tantas horas innecesarias en el sistema anacrónico de transporte público que su calidad de vida se está afectando negativamente. El sistema actual es caro, desagradable y, en algunos casos, inseguro; además de los vándalos aparecen carteristas, asaltantes, y acosadores de mujeres. Pronto estarán ellas solicitando, y con buena razón, unidades especialmente para mujeres, como existen en la capital mexicana.
¿Cuál candidato presidencial ofrecerá resolver este problema que afecta a tantos votantes?

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