Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 4 Mayo, 2012


¿Triunfará el PASE-tazo?

Los aires de triunfalismo con que se celebró la victoria del PASE-tazo por la Presidencia de la Asamblea Legislativa el 1° de mayo, pronto pueden convertirse en amargura y crujir de dientes.
La guerra fue declarada.
El acuerdo intempestivo entre Liberación y el PASE le da sentido existencial a una resentida oposición.

En la arena legislativa no cabe hablar de traiciones, ni acuerdos, solo de cálculos fríos, tajantes y, sobre todo, oportunistas.
La política es el arte de la oportunidad, más que de lo posible.
Siguiendo el ejemplo del fracasado intento del PACto, entre Ottón Solís y Laura Chinchilla, para aumentar impuestos, al PASE le llegó “la suerte” y simplemente la aprovechó.
Sin embargo esto se ha defendido como si se tratase de una estrategia planificada con anticipación e ideológicamente coherente.
Hay que tener prudencia, porque las palabras se devuelven y no son momentos en Costa Rica, para que el partido oficialista celebre con una gran sonrisa.
Este Gobierno adeuda al pueblo, y Liberación ha perdido 18 puntos de “simpatía”, de enero a la fecha, en las encuestas.
Con la serenidad que merece esta delicada coyuntura que vive la política nacional, la sesión del 1° de mayo, más bien tuvo que haber dejado más interrogantes que celebraciones.
Cualquier festejo en medio de los cuestionamientos que vive hoy la clase política, raya en lo ridículo.
Ahora bien, ¿qué le espera al PASE-tazo?
Venganza, más en momentos en que los acuerdos de todas las “alianzas” en el Congreso están escritos en marqueta de hielo.
En el bloque opositor es una oportunidad para enfrentar a los oficialistas con mayor soltura.
Luego de perder el directorio, la oposición ya no tiene bajo su responsabilidad “hacer andar la carreta” legislativa, por lo que atacará todo lo que se mueva y tenga apariencia electoral.
Agradezco que los diputados no hicieran el vergonzoso espectáculo de hace un año.
Tal vez la moraleja de este 1° de mayo es que a veces cuando se gana, en realidad se pierde, y mucho.
El Primer Poder de la República ahora está en manos de un partido minoritario, en un país todavía con ínfulas bipartidistas.
Siguiendo la analogía de la barca, la nación está dentro del arrecife y requerirá más que discursos triunfalistas para salir del peligro.
Si lo logra será, sin dudas, el triunfo del PASE-tazo.

Luis Alberto Muñoz