Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 1 Agosto, 2014

El desafío mayor de Luis Guillermo es demostrar con hechos más que con gestos que el poder está en sus manos. No puede tan solo seguir tomando impulso


¿Tomando impulso?

Siguiendo una costumbre instaurada por el mítico presidente J.F. Kennedy, nuestro mandatario ha pedido que se le den 100 días para explicarle al pueblo la situación que encontró y su propuesta de lo que serán las grandes líneas en que se habrá de inspirar su gobierno.
Sin embargo, a pesar de que lleva tan solo dos meses en Zapote, son ya frecuentes las voces que se han levantado diciéndole que no sienten una conducción firme y clara en la toma de decisiones al frente del Poder Ejecutivo.


No pocos han insinuado que se vive un vacío de poder. En lo que a mí concierne, no veo las cosas tan dramáticamente, si bien tengo la impresión de que a Luis Guillermo le ha costado pasar de candidato victorioso a presidente novato, porque su experiencia política no la vivió como diputado. Con frecuencia ha recurrido tan solo a los gestos con el agravante de que su Ministro de la Presidencia es un hombre más habituado a las sinuosidades diplomáticas de un clérigo que a la habilidad negociadora de un político que asume la función de un primer ministro de facto.
Más aún, el reverendo Melvin Jiménez está en alitas de cucaracha en su actual puesto, pues su continuidad depende de la todopoderosa Sala IV; lo cual hace aún más endeble la capacidad de tomar decisiones en Zapote, si bien es probable que Melvin seguiría ocupando una posición clave en el gobierno en calidad de asesor de Luis Guillermo.
Da la impresión de que este gobierno ha tomado un sesgo más “tecnocrático” que político. El nombramiento del vicepresidente Fallas al frente del equipo que tiene el mayor poder como es el económico máxime en periodo de crisis, puede interpretarse en ese sentido.
Ciertamente D. Helio es un economista-político y no un tecnócrata; su concepción de la economía lo hace más sensible a los valores humanos; es todo menos un frío y cuadrado burócrata y menos un contabilista apátrida al servicio del capital trasnacional.
Por ende, en cuanto a la persona de Don Helio Fallas, tengo la convicción de que los ciudadanos pueden confiar plenamente en su honestidad, patriotismo y competencia profesional. Esta elección del Presidente ha sido una de las más acertadas que ha tomado en estas semanas que lleva afincado en Zapote.
Allí no está el problema. El desafío mayor que Luis Guillermo tiene es demostrar con hechos que ha asumido el control del Estado Porque el Poder Ejecutivo da la impresión de estar disperso, descoyuntado.
Dada la corrupción que carcome las entrañas de nuestra sociedad y la aterradora crisis fiscal, lo que urge es que haya un comando central, pues la gravedad de la situación es tal que se requiere tomar decisiones prontas y firmes.
Si la pausa de los 100 días dio el mensaje de que el gobierno no está consciente de eso y teniendo una debilidad crónica en el Parlamento, la sensación de vacío de poder se acentuará y será cada vez más difícil pararla en la realidad y en la percepción de la gente.
El desafío mayor de Luis Guillermo es demostrar con hechos más que con gestos que el poder está en sus manos. No puede tan solo seguir tomando impulso.

Arnoldo Mora