TLC de América del Norte entra en renegociación
“Costa Rica es vulnerable a cualquier decisión comercial que tome Estados Unidos con terceros; esto es propio de una economía globalizada”, concluyó Dennis Whitelaw, presidente de AmCham. Esteban Monge/La República
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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en inglés) iniciará esta semana un proceso de renegociación solicitado por el mandatario estadounidense Donald Trump, con el fin de actualizar las medidas del convenio firmado en 1994.



Estados Unidos espera reducir el déficit comercial que tiene con sus vecinos aztecas y mejorar relaciones bilaterales con Canadá.
Aunque Costa Rica no posee implicaciones directas en esta mesa tripartita, las autoridades de comercio nacionales deben vigilar lo que ocurra, ya que podría sufrir algunos efectos colaterales, tanto positivos como negativos.

“El país debe monitorear el nuevo modus operandi del Departamento de Comercio de Estados Unidos mediante la observación del proceso de diálogo; deben planificarse medidas de contingencia ante cualquier eventualidad, aún hay margen de acción”, recomendó Dennis Whitelaw, presidente de la Cámara de Comercio Costarricense Norteamericana (AmCham).

Dichas naciones son los principales compradores de los bienes de costarricenses, por lo que cualquier acuerdo que se tome afectará indirectamente a nuestro país.

Al cierre del primer semestre de 2017, las exportaciones a esa región rondaron los $2,4 mil millones; los estadounidenses lideran este rango con $2,3 mil millones, seguidos de México con $147 millones y Canadá con $45, según la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

En total, este monto representa el 44% de las ventas al exterior que nuestro país realizó de enero a junio.

Los esfuerzos nacionales por diversificar mercados han sido notorios en los últimos años; de hecho, se abrieron oficinas comerciales en puntos claves para la expansión del país, como Europa, Oriente Medio y Asia.

“Este mercado es tan grande que puede afectar a toda la región, esperamos que si ocurren cambios no sean significativos para nuestra economía y que surjan nuevas y mejores oportunidades de negocio”, aportó Yolanda Fernández, presidente de la Cámara de Comercio.

Por otra parte, se realizan gestiones para agilizar procesos e incentivar el intercambio comercial con Centroamérica.

La negociación tomaría por lo menos siete rondas de diálogo entre los involucrados, con un intervalo de tres semanas; por lo tanto, la resolución final de los nuevos acuerdos se conocerá en los primeros meses de 2018.

“Buscamos disminuir la brecha mediante un mayor acceso de bienes fabricados en Estados Unidos a nuestros mercados vecinos, para ello quitaremos barreras comerciales mediante la eliminación de subsidios injustos”, aclaró Robert Lighthizer, representante de Comercio Exterior del Gobierno estadounidense.

La percepción de los estadounidenses sobre este proceso no es positiva, máxime porque Trump prometió en campaña retirar a su país de ese convenio.

El mes pasado se dieron a conocer los objetivos de la negociación, los cuales incluyen: aspectos de aranceles y aduanales, medidas fitosanitarias para los productos que ingresan, eliminación de subsidios, propiedad intelectual, entre otros.

Las expectativas apuntan a que México cedería algunas condiciones ventajosas que actualmente posee y que Canadá, actor neutral, mejorará disposiciones.

 

 

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