TLC con Corea se firmará en octubre
“El consumidor coreano tiene una alta capacidad de compra, además de estar a la vanguardia a nivel mundial. Hoy el mercado lleva primero sus productos a Corea”, dijo Chun Young Wook, embajador de Corea. Gerson Vargas/La República
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Hace casi un año y tras siete rondas de negociación, Centroamérica y Corea del Sur sellaron un Tratado de Libre Comercio (TLC); sin embargo, hasta octubre se oficializaría la firma y quedaría listo para entrar en vigencia.

Una serie de eventos retrasaron el inicio de este convenio comercial, el más importante: la situación política acaecida en marzo anterior cuando la entonces presidenta Park Geun-hye fue destituida.

Aún faltan por resolver varios términos de apertura comercial con algunos sectores económicos, específicamente en el de servicios.
Otro de los pendientes es la traducción del inglés al coreano de los resultados de la negociación.

Pero, ¿por qué Costa Rica puso su mirada en Corea como aliado comercial? Primordialmente esa nación cumple con una serie de requisitos que las autoridades de comercio buscan y sería la llave para entrar con mayor fuerza en Asia y continuar la diversificación de destinos.

“El consumidor coreano tiene una alta capacidad de compra, además de estar a la vanguardia a nivel mundial. Hoy el mercado lleva primero sus productos a Corea”, dijo Chun Young Wook, embajador de ese país.

Esto ha impulsado a que recientemente se haya abierto una oficina de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) en Corea.

Al fin y al cabo, este gigante oriental tiene una población actual de casi 50 millones, con un Producto Interno Bruto (PIB) de $1,4 billones, y un PIB per cápita de $27 mil anuales, según cifras del Fondo Monetario Internacional.

“Corea es una parte esencial en la estrategia de diversificación de mercados y promoción del comercio exterior que nos planteamos en el plan 2015 - 2018, el cual se enfoca en la internacionalización de más pequeñas y medianas empresas, el fortalecimiento de la cobertura internacional del comercio y brinda un impulso a sectores clave”, aportó Alexander Mora, ministro de Comercio Exterior.

Aspectos como compras públicas, propiedad intelectual, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, defensa a certificaciones de origen, acceso a mercados y cooperación bilateral, son las bases de este tratado comercial.

En la mayoría de los puntos anteriores se lograron acuerdos totales, lo cual dejó muy satisfechos a los representantes de nuestra nación.
“El proceso de negociación del convenio fue sumamente balanceado, logramos términos positivos para la mayoría de los sectores involucrados, como el agroalimentario, el industrial y de servicios, conseguimos muchos acuerdos de fondo y estamos por cerrar los pendientes”, manifestó Jhon Fonseca, viceministro de Comercio Exterior y jefe negociador del país.



Corea por su parte, ve en Centroamérica una región con potencial importante de crecimiento y a la vez como una base para expandirse al resto de Latinoamérica.

“Al evaluar un mercado tomamos en cuenta la población y el PIB per cápita; Costa Rica está más asociado a Europa y Estados Unidos, Corea también, este es un elemento positivo para los negocios y para la cooperación, venimos aquí no tanto por el mercado, sino para tener una base que expanda nuestros negocios a Latinoamérica”, indicó Young Wook.

Al cierre de 2016, el intercambio comercial entre ambas naciones fue de $374 millones; las exportaciones fueron de $34 millones y las compras diez veces esa cifra; entre los principales productos que Costa Rica vende están frutas como banano y piña y el café, así como dispositivos médicos, chatarra y partes para televisores.

En el apartado de las importaciones sobresalen vehículos y celulares, además de bebidas sin alcohol y láminas de acero, según Procomer.
Estudiar a fondo el mercado coreano es uno de los principales retos que tendrá el país una vez que entre en vigor este tratado, específicamente se deberán tener presentes aspectos de logística, capacidad de producción y costos.

El conocimiento de la cultura coreana, así como el idioma, son otros aspectos importantes, haciendo énfasis en la idiosincrasia y la puntualidad, algo que no es tan arraigado en el país.

“Complementar la política comercial de apertura al mundo con mejoras considerables en las demás políticas relacionadas con el tema de competitividad es vital, especialmente en infraestructura, agilidad de trámites, facilidad de financiamiento, estímulo a la innovación y generación de productos con mayor valor agregado, puesto que otras naciones de la zona tienen ventaja en esto”, aseveró Enrique Egloff, presidente de la Cámara de Industrias.

Corea ha dado prioridad a los productos del mercado centroamericano pues considera que además de su calidad, contribuyen con sus planes de expansión aunque aún ve retos en el tema de competitividad.

“El Gobierno debe facilitar la inversión extranjera. Un país que busca invertir siempre compara y busca la ciudad donde le sea más ventajoso instalarse, teniendo en cuenta, tamaño del mercado, PIB per cápita, logística, infraestructura y trámites, y aquí la situación en varios de estos puntos es complicada”, añadió el diplomático.

En promedio, las exportaciones nacionales tardan 22 días para llegar a territorio coreano vía marítima, aun así, es más rápido que llevarlas a otros mercados como Ecuador, Perú y Martinica, por ejemplo.

Además es hasta un 16% más barato transportar productos a ese país asiático que a Miami, según un informe de Procomer.

El TLC con Corea será una buena oportunidad para continuar con el crecimiento comercial que el país ha presentado en los últimos trimestres.

Pero no todo se trata de comercio de mercancías.

El tratado también es un aliciente para atraer inversiones desde Corea.

“Un TLC no solo quiere decir comercio, también hay que pensar en inversión, joint venture, cooperación industrial. Todos los actores involucrados tienen que entender esto. En un acuerdo económico uno más uno puede ser más que dos”, finalizó el embajador.

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