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Martes, 7 de julio de 2020




Tiempo de normas inusuales

Alvaro Aguilar [email protected] | Viernes 17 abril, 2020

Oficina


Explicaban en una conferencia de Oxford Bussines School, que en tiempos inusuales se hace necesario la implementación de negocios inusuales. Partiendo de la presente crisis global, no deja de ser cierto que lo visto hasta ahora refleja el comportamiento y conductas inusuales dentro de los actores típicos de la sociedad. Como ejemplo de lo anterior, podemos citar en nuestro país la ley especial emitida que permite la reducción de la jornada laboral y, consecuentemente, una reducción proporcional del salario del trabajador en forma temporal. Esta facultad conferida al empleador rompe con el principio de Ius variandi abusivo, predominante en nuestra legislación, la cual creó una norma inusual para atender la implementación de un negocio o necesidad inusual.

Muchos principios y negocios considerados hasta hoy como estables y sólidos, han dejado de responder y de aplicarse para atender las nuevas necesidades que la sociedad está requiriendo en el ahora, no sólo en especie, sino además en solidez moral. La escala de valores va a cambiar tanto en un futuro cercano, que algunas profesiones que antes eran poco valoradas hoy en día adquirieron una mayor relevancia e interés social.

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Así como esta crisis puede sacar lo peor de la raza humana, también puede sacar a relucir lo mejor. Bajo esa inteligencia, algunas empresas han puesto al servicio de la comunidad, incluso de forma gratuita, los beneficios y productos de su organización para colaborar con la peor crisis económica, sanitaria, y posiblemente próximamente alimentaria, de nuestros tiempos. Estas empresas han adquirido un nuevo valor dentro de la escala métrica que las permite medir, tal y como lo es la bolsa de valores. Hoy en día, la solidaridad es uno de los bienes más preciados y valorados.

Algunas empresas y algunos gobiernos han logrado determinar que la única solución viable, al menos en estos momentos, para enfrentar la crisis es protegiendo a los sectores más débiles, y que, en algunas ocasiones, dicha protección debe realizarse de forma indirecta. Es decir, protejo a X para beneficio de Z.

Uno de los directores de la citada universidad considera que para resolver esta crisis será necesario del sector privado o productivo por excelencia. Señala que este sector deberá seguir los siguientes pasos:

Proteger a su fuerza laboral. Esta protección puede estar en la aplicación de ciertos programas (por ejemplo, reducción de jornadas) o despidos con pagos de liquidación para sectores económicamente vulnerables.

Proteger la continuidad del negocio. Valorar si deben reinventarse, áreas de oportunidad, continuidad de los proveedores, etc.

Cuidar a la comunidad. Hacer programas que apoyen a diferentes sectores en riesgo.

Ayudar al gobierno. Dar soporte al gobierno con proyectos de mutuo auxilio.

Dentro de los cambios inusuales que amerita la extraordinaria situación que estamos viviendo, se requiere incluso líderes con dones y habilidades inusuales, así como estrategias colectivas sin distinciones o categorizaciones. La actual crisis puede hasta impactar la forma en que se llegue a diseñar una ciudad y su escala de valores.

A lo largo de los últimos días, he venido escuchando y leyendo muchos comentarios y críticas hacia el sector público. A mi entender, existe una polarización entre el sector público y privado, la cual parece que algunas personas la están potencializando. Hoy en día, lo importante no es si el sector gobierno depende y necesita del sector productivo, sino que más bien a partir de ahora sector privado y sector gobierno deben unir esfuerzos para enfrentar todos los diferentes polos que genera y generará la actual pandemia. No se puede dejar solo a los políticos la toma decisiones. Enfrentamos posiblemente la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, y al igual que aquella ocasión, para reconstruir el mundo necesitaremos de normas, modelos políticos, sociales, de negocios, nuevas organizaciones y líderes globales e inusuales.

Pero también llegó el momento para pensar como país qué cambio debemos implementar para sobrevivir una vez que recuperemos la calma y control a nivel país sobre la pandemia.

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Nuestro país ha sido un centro de servicios para Latinoamérica por excelencia, nuestra mano de obra es altamente valorada por las empresas multinacionales que se han establecido en Costa Rica para desarrollar o dar soporte a sus líneas de negocio. El Régimen de Zona Franca ha sido un pilar para la economía costarricense, y hoy más que nunca, es necesario fortalecerlo con una legislación de avanzada y conexa que permita y facilite la reconstrucción de nuestra sociedad, al menos una parte de ella.

Flexibilizar la normativa laboral de Costa Rica, estableciendo cambios profundos a normas de fondo, incluyendo la eliminación del principio de interpretación de conductas mediante principios generales del derecho y la existencia de normas ambiguas sería una de las áreas a desarrollar para potencializar la economía costarricense.

Eliminar el concepto de derechos adquiridos o costumbre en materia laboral, eliminar el concepto de salario en especie de la forma ambigua en que se encuentra regulada, y crear una ley que lo determine y cuantifique por categoría, el eliminar el que algunos beneficios que quieren y pueden brindar las empresas sean considerados como salario, tal y como el automóvil, el seguro de vida, el pago de internet, la alimentación, entre otros; así como la flexibilización de las jornadas laborales, la existencia de una jornada 4X3, la jornada ampliada a 12 horas, entre otras modalidades, son algunas de las medidas que se debería valorar implementar en nuestro país para lograr un nuevo y mejorado sistema económico.

Éste es el nuevo ahora, el que nos hace plantearnos si es conveniente y oportuno quedarnos con normas que limitan la solidaridad y el mutuo auxilio entre sectores, o volver a los principios básicos que ya utilizó la humanidad para salir de su última crisis, los cuales fueron una visión global basados en principios morales y solidarios. La decisión no es política, la decisión la tiene el sector empresarial.


Alvaro Aguilar

Socio

Aguilar Castillo Love


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