Ticos evitan cada vez más los créditos para construir casas
Una resolución definitiva de la problemática fiscal y una merma en el nivel de las tasas de interés en el mercado interno, son dos elementos que podrían cambiar la suerte del sector. Shutterstock/La República
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Los ticos evitan cada vez más los créditos para construir casa propia, a pesar de que las entidades financieras incrementan sus carteras para este fin.

En 2017 bancos públicos, privados y cooperativas disponían de ¢1,1 billones para este fin, no obstante el número de obras residenciales cayó un 15%.

“La situación es llamativa y puede tener varias aristas: una de ellas es el desfase que se da entre el momento en el cual las entidades financieras realizan los desembolsos de recursos, y en el que se realizaron las construcciones. En muchos casos podríamos estar hablando de atrasos de varios meses. Otra posible explicación es que, los recursos no necesariamente hayan terminado siendo aplicados, en un 100%, al propósito inicial”, explicó Alberto Franco, economista de la firma Ecoanálisis.

La incertidumbre económica, sobre todo con el anuncio del gobierno por problemas de liquidez, la confusión preelectoral, el déficit fiscal, la tramitomanía y el endeudamiento personal, son factores claves para ver esta caída.

Alrededor de 4 mil casas menos se levantaron el año anterior, en comparación con 2016, el dato llamativo es que entre ese periodo había casi ¢100 mil millones más para financiarlas.

El año pasado se construyeron 22.766 casas y la mayoría del crédito lo repartieron los bancos públicos.

"Con más dinero disponible se edificaron menos viviendas. Ese es un hecho relevante que marcó la situación del sector el año pasado, además de todo el entorno económico, influyó mucho el panorama antes de las elecciones”, afirmó Franklin Solano, investigador de la Fundación Promotora de la Vivienda.

Tampoco se puede obviar el efecto de las tasas de interés a la alta, que repercute directamente en la cuota que pagan los deudores por su financiamiento.

Asimismo, las fluctuaciones del tipo de cambio, la alta captación de crédito disponible del gobierno y otras consecuencias del déficit fiscal actual, generan una desaceleración en las inversiones de la economía.

“Tanto las familias consumidoras de vivienda como las desarrolladoras, se vieron en la necesidad de detener el ritmo de crecimiento del sector. Por otra parte, el proceso de trámites, ya de por sí engorroso, se ha hecho más lento y costoso, añadiendo problemas serios para iniciar el desarrollo de un proyecto y generando costos adicionales”, aportó Jorge Arturo González, presidente de la Cámara de la Construcción.

Parte de las soluciones que proponen los empresarios del nicho es crear una ventanilla única para simplificar los trámites en cada obra, ya que hoy cuestan lo mismo que 5.300 viviendas nuevas de bien social.

Aumentar el dinamismo del sector vivienda, tendría implicaciones positivas para la construcción, y por lo tanto, para la economía nacional, por la gran cantidad de encadenamientos que se generarán en el sector.

También es necesario trabajar en opciones reales que le brinden acceso de vivienda a la población, de modo que el mercado junte acertadamente a oferentes y demandantes.


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