Tenistas ticos enviados a la guerra
La costarricense Tannia Aizenman es estudiante de colegio y divide su vida entre el tenis y sus estudios. Archivo/La República
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De una manera no muy placentera, la delegación costarricense de tenis tuvo su debut y despedida el pasado lunes de la Copa del Café en la modalidad singles, luego de que todos sus participantes fueran eliminados en primera ronda.

Para todos ellos es una ilusión el simple hecho de jugar un torneo de tan alto nivel contra las mejores raquetas del mundo y no tiene lugar criticar el nivel de estos jóvenes que compiten por pasión más que como una profesión.

Antes de ser deportistas, los atletas ticos se diferencian de los demás en que dedican su tiempo a los estudios para realizarse como profesionales en ramas lejos del deporte.

“Nuestra delegación tiene estudiantes antes que deportistas, los extranjeros no estudian o lo hacen por Internet y su foco de atención es otro, se dedican completamente a la competencia”, afirmó Luis Esteban Fernández, presidente de la Copa.
La calidad del tenis nacional no se debería poner en duda, pero no existe comparación alguna entre la preparación de los nuestros y los de afuera.

“A pesar de las diferencias en el nivel, esta es una excelente oportunidad para competir al máximo nivel y sin tener que salir del país, estamos jugando contra los mejores del mundo, ellos están acostumbrados pero es importante experimentar con niveles que generalmente aquí no podemos tener”, aseguró Diego Chavarría, participante costarricense de la Copa.

Muchos de los jugadores que se mantienen en competencia participan en 35 torneos internacionales al año, mientras que los referentes locales si acaso salen a competir a cinco eventos anuales.

Seis horas de tenis, otro tanto en el gimnasio de manera diaria, exigen una disciplina que los nuestros difícilmente pueden, porque casi ningún padre de familia costarricense dejará a su hijo practicar el tenis y olvidarse del estudio.

“Si los ticos solo juegan torneos locales, nunca tendrán opción de ganar la Copa, pues se enfrentarán a tenistas que están en el circuito mundial juvenil y esto brinda una gran experiencia”, dijo el extenista Juan Antonio Marín, primer tico en ganar una Copa del Café.

Marín comprende que para romper esa barrera se debe dedicar únicamente a la raqueta, pero comprende que los tiempos han cambiado y las prioridades son otras para los padres de familia de las hoy promesas del tenis nacional.

“¿Qué es más importante, jugar tenis o estudiar? La decisión es complicada para los padres con sus hijos. Son apuestas delicadas porque si se dedican únicamente al deporte y sufren una lesión, podrían condicionar sus vidas”, añadió el presidente de la Copa.

Evidentemente, compatibilizar ambas cosas no es fácil, requiere esfuerzo, constancia, disciplina y una buena gestión del tiempo, además de dinero para una mejor preparación; que no hay. La mayoría de ellos son financiados por sus padres.

En la actualidad, los juveniles costarricenses que representan al país en la Copa tienen la mente en obtener una beca universitaria en Estados Unidos, que les garantice una carrera académica y la práctica del tenis a un nivel competitivo.

Varios lo han logrado. Hay pocos casos, pero sí existen, de jugadores nacionales que desechan la posibilidad de la beca universitaria y luchan de manera directa por ubicarse en el escalafón mundial de la ATP, tal el caso de Julián Saborío, un joven de apenas 18 años.


Ticos en singles


Masculino


Oliver Crawford (EE.UU.) a Sebastián Quirós (CRC)
6-2, 6-2

Alex Nefve (EE.UU.) a Rodrigo Crespo (CRC)
6-2, 6-1

Nick Hardt (Rep. Dom) a Ian Tracy (CRC)
6-3, 6-3

Nana Govind (EE.UU.) a Alejandro Piedra (CRC)
7-5, 6-3

Sam Riffice (EE.UU.) a Diego Chavarría (CRC)
6-4, 6-2

Franco Aubone (ARG) a Santiago Pozuelo (CRC)
6-1, 6-2

Femenino

Kacie Harvey (EE.UU.) a Constanza Gómez (CRC)
6-0, 6-0

Ellie Douglas (EE.UU.) a Irene Romero (CRC)
6-1, 6-1

Willa Bay Breunich (EE.UU.) a Tannia Aizenman (CRC)
7-5, 6-3


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