Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 16 Febrero, 2009

Temporada de saldos

Claudia Barrionuevo

Todos los años, después de la época navideña, la siguiente temporada comercial es motivada por el inicio de las clases. Los comercios que no venden artículos escolares anuncian sus “sales” —en inglés, literalmente ventas—, promociones o saldos.
La Iglesia católica también tiene su promoción post navideña. Después de las celebraciones de la natividad de Jesús —con todo y la misa de gallo— viene una época de perdón promocional que se inicia el Miércoles de Ceniza (el 25 de febrero) y concluye al final de la Cuaresma (este año, el 19 de abril, Domingo de Resurrección).
La promoción es de “perdones” a todas las mujeres que hayan abortado y a quienes las ayudaron —de cualquier manera— a cometer este hecho considerado ilegal en nuestro país y pecado según el Vaticano.
De acuerdo con el comunicado oficial de la Curia Metropolitana todos los involucrados en un aborto quedan excomulgados automáticamente, se sepa o no, lo confiesen o no. Ellos mismos ”hacen la ruptura con el Señor” y solo pueden reconstruir la relación con Dios por medio de sus representantes terrenales. Pero no con cualquiera.
Los “pecadores” pueden solucionar su problema en cualquier momento del año confesándose con los obispos. Hay que considerar que no debe ser fácil conseguir una cita confesional con monseñor Barrantes, ni con cualquiera de los otros colegas.
Sin embargo, gracias a la “promoción de perdones” durante 40 días, todos aquellos que hayan cometido el pecado de abortar o ayudar a ello, pueden ir a la parroquia de su barrio y obtener la absolutoria sin tener que tramitar una cita con un obispo. Eso sí, en la Arquidiócesis de San José, pues solo en esta región —por ahora— los párrocos de las 110 parroquias (o sucursales) que conforman este grupo, han sido facultados para otorgar el perdón Si usted, pecador, vive fuera de los límites de esta región deberá desplazarse, a menos que el obispo de su diócesis “ponga en práctica una medida similar en esas fechas” (sic).
Como Migración o Tributación Directa, de vez en cuando declaran una amnistía por tiempo limitado para que los extranjeros ilegales o los morosos con los impuestos, se pongan en regla, la Iglesia propone una amnistía para que las ovejas descarriadas regresen al rebaño.
Ahora bien, el perdón de la Cuaresma solo rige para el tema de los abortos. Otros pecados y/o delitos como el abuso de menores y las estafas (en los que han estado implicados algunos miembros de la institución eclesiástica) al parecer no están incluidos en la promoción. Tal vez porque “aplican restricciones” o porque obtener el perdón en estos casos no requiere tanto trámite.
Con todo respeto a quienes profesan la religión católica, esta política anunciada por la Curia Metropolitana resulta desconcertante. Si Dios existe es bueno. No me cabe la menor duda de que es un Dios misericordioso que lo perdona todo. No puedo creer que se trate de un Dios que tiene burócratas (Papa, arzobispos y obispos) en la tierra que administran su perdón y que pueden delegar sus funciones “perdonativas” en sus subalternos (los padres de sus parroquias), durante el periodo de gracia.
Según informó el vocero de monseñor Barrantes, esta amnistía de Cuaresma no es nueva pero es la primera vez que se anuncia. Hacen bien. No tiene sentido hacer una promoción sin anunciarla.

claudia@chirripo.or.cr