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Tecnología y el derecho de estar bancarizado

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Como antaño el derecho a un nombre se volvió universalmente reconocido, dado que tener una identidad es la base para acceder a muchos otros privilegios como la ciudadanía, y oportunamente se incluyó en la Convención de Derechos Humanos. Hoy tener acceso a una cuenta bancaria se vuelve una necesidad de identidad financiera, que es la base para otros derechos como el acceso al crédito, la posibilidad de ahorrar y la de tener un plan de retiro.
Pero en Costa Rica la mitad de la población está fuera del sistema o tiene limitaciones para acceder a su derecho de ser un ciudadano bancarizado y de tener una identidad financiera con historial crediticio, con oportunidades de financiar sus sueños y los de otros mediante sus ahorros.
El estar excluido no solo afecta a determinado individuo, sino a todos los que interactuamos con los no bancarizados. Debemos portar afectivo (que es inseguro y no tiene ningún programa de lealtad) para comprar en la feria, para pagarle al guarda del barrio, a la persona que nos corta el zacate, al muchacho que nos lava el carro.
Además, esas personas no reportan sus ingresos ni podemos saber cuánto ganan como sí sucede con quienes tienen cuenta bancaria, por lo que hay vacíos enormes en la lucha contra la evasión y hasta con el lavado de dinero.
Para incluirlos, la tecnología presenta grandes oportunidades, reduce la exigencia de papeles al tener a todas las instituciones financieras conectadas en tiempo real a la base de datos del Registro Civil. Permite, tener cuentas asociadas a teléfonos celulares y descongestionar sucursales y cajeros, reducir el uso de efectivo usando las tarjetas que dan puntos, devoluciones de dinero y premios.
Para lograr que la tecnologías sirva para consolidar una estrategia de bancarización que le dé ese derecho a una identidad financiera, deben trabajar los bancos junto con las autoridades reguladoras y revisar bien si los documentos que piden son realmente filtros para evitar el lavado de dinero o financiamiento a actividades ilícitas. Y si más bien lo son los monitoreos de las cuentas basados en la tecnología los que pueden dar una idea de los riesgos reales de un cliente.
El día en que los agricultores de la feria, los peones de construcción, las empleadas domésticas, los ciudadanos de oro puedan abrir su cuenta solo con la cédula será el día que tengan un récord crediticio, una opción de ahorro y puedan pensar en crecer aún más.

Carolina Acuña
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