Tarifa celular debe quedar libre
“No tiene sentido que haya rigidez en las tarifas, esto desincentiva la inversión y más bien incentiva las condiciones monopólicas”, dijo Pablo Bello, secretario general de Ahciet.Marco Monge /La República
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Recomienda experto latinoamericano

Tarifa celular debe quedar libre

Guerra de precios permitiría mayor inversión de empresas

Las tarifas que se pagan por la telefonía y el Internet celular deberían quedar libres de cualquier regulación.

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Esto permitiría que en el país exista un mayor incentivo de las empresas a invertir para mejorar la calidad de los servicios, gracias a una competencia más reñida.
Esa es la recomendación que dio Pablo Bello, secretario general de la Asociación Iberoamericana de Empresas de Telecomunicación (Ahciet), quien la semana anterior estuvo en el país.
La Ahciet es un órgano que agrupa a distintos operadores a nivel regional y que además se encarga de llevar el pulso de los mercados a través de estudios e investigaciones.
En prácticamente todos los mercados en donde existe una apertura telecom, los precios de los servicios se encuentran por la libre; es decir, nadie impone techos o pisos.
En Costa Rica estas tarifas son reguladas directamente por la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel).
Desde aquí se dice cuánto es lo máximo que cada empresa puede cobrarle al usuario en telefonía celular, Internet y otros servicios ligados al sector.
Cualquier cambio debe ser propuesto por los operadores o por la propia Sutel y llevarlo a consulta pública. En una audiencia se reciben las objeciones y luego se estudian los criterios técnicos para determinar si es necesario que el servicio aumente, baje o se mantenga igual.
La meta es que esta regulación comience a liberarse pronto y no haya que esperar a realizar todos estos trámites burocráticos para cambiar el precio que los consumidores pagan.
Para eso ya se realiza un estudio que demuestre que ya se puede liberar el segmento de Internet, lo que ocurriría posiblemente a partir de la segunda mitad de año.
Posteriormente se harían los estudios para el segmento de telefonía celular, adelantó LA REPÚBLICA desde el martes de la semana anterior.
No obstante, esta segunda etapa no se vería sino hasta el próximo año.
Esta liberación permitiría a las empresas un mayor dinamismo, debido a que en una eventual guerra de precios se verían obligadas a invertir más en nuevas tecnologías y en mejorar los servicios para mantener clientes.
“La regulación no tiene sentido. Lo que se esperaría es que la competencia vaya creando una eficiencia mayor para que los precios sean lo más bajos posible y que al mismo tiempo se dé una mayor inversión, pues la rigidez en tarifas desincentiva la inversión y la competencia... más bien incentiva las condiciones monopólicas”, dijo Bello.
 

Luis Valverde
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