Suspendidos despidos en Racsa
En diciembre de 2011 llegó Orlando Cascante a la gerencia de Racsa, a sacar agua de un bote que parecía hundirse en un mercado de telecomunicaciones en plena competencia.Archivo/La República
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Orden de Juzgado paraliza posibles recortes

Suspendidos despidos en Racsa

 Decisión ata de manos a la empresa en su afán por mejorar sus finanzas

Los eventuales despidos o recortes salariales que se pudieran estar planeando en Radiográfica Costarricense (Racsa) para reducir sus gastos, deberán esperar.

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Una orden de un juzgado decidió dar pie a una denuncia interpuesta por los empleados de la entidad y dar marcha a la conformación de un Tribunal de Conciliación.
Este Tribunal será el que se encargue de resolver los conflictos que de ahora en adelante existan entre la administración de Racsa y sus empleados.
El diferendo entre trabajadores y administración surgió a raíz de los planes que existen a nivel interno para reducir gastos.
Se ha hablado del despido de al menos un 10% de la planilla, así como de reducir privilegios en gastos a más de 100 funcionarios de alto y mediano nivel que anualmente reciben ingresos que llegan a alcanzar los $10 mil mensuales.
Con ello se pretende reducir el déficit de la empresa, que en 2011 fue de $17 millones y el año pasado alcanzó $6 millones.
Sin embargo, la medida motivó que los empleados decidieran imponer lo que se denomina “conflicto colectivo” ante el Juzgado de Trabajo. Esto ocurrió el 22 de marzo anterior.
El 1° de abril, se le dio curso a la queja y se previno a Racsa de modo que de ahora en adelante, cualquier conclusión de contratos con los trabajadores deberá ser autorizada antes por el Juzgado.
Adicionalmente se estableció que ninguna de las partes podrá tomar represalias ni impedirles gozar de los derechos colectivos que posean.
La medida viene a representar un respiro para los trabajadores que pudieran estar en la mira de posibles movilizaciones.
No obstante, también es una soga a su propio cuello, ya que la entidad cuenta con recursos limitados para hacer frente a su planilla, cercana a los 500 colaboradores.
Esto significa que para hacer frente a las obligaciones salariales, la empresa deberá redoblar esfuerzos en mejorar sus ingresos, algo que ha ya venido haciendo, pero que sin embargo, no le ha alcanzado para salir a flote.
La empresa ha venido dando tumbos los últimos dos años en términos de ingresos.
De hecho no es hasta este 2013 que se espera que vuelva a números en negro en su balance de resultados, luego de un esfuerzo liderado por Orlando Cascante como gerente de la entidad.
Aunque a Cascante los cambios a nivel interno le han valido el descontento de algunos, lo cierto es que ha logrado rescatar una compañía que se veía destinada a estrellarse en el despeñadero, carcomida por competidores más ágiles y con mayores facilidades para hacer cambios a nivel interno.

Luis Valverde
[email protected]


 

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