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¿Soy libre de elegir, o víctima de mis circunstancias? El primer paso para vivir una vida plena es hacerse esa pregunta. ¿Soy presa de mis circunstancias? O en otra versión, ¿si “esto” me “tocó”, no puedo hacer nada diferente? Más seguido de lo que nos damos cuenta, nos sentimos atrapados en nuestras circunstancias, presos de alguna desventurada situación, alguna relación dolorosa o de las dificultades a las que nos enfrenta la vida.
Y es cierto que no todo esta bajo nuestro control, y las cosas se ponen "cuesta arriba" a veces. Sin embargo, siempre tenemos la posibilidad de elegir. Elijo la actitud que tengo frente a los problemas, elijo quedar pasivo frente al destino o elijo no aceptarlo, ser rebelde y hacerlo diferente.
Solamente cuando tomo consciencia de que mi vida es producto de mis decisiones (o de la falta de decisión, de lo cual también soy responsable), puedo comenzar a avanzar hacia el destino que deseo. Las primeras barreras a romper siempre son internas.
Debo tener ese diálogo interno, conmigo mismo, para poder escuchar la voz que siempre nos dice la verdad. En el fondo… ¡ya sabíamos! A veces puede ser difícil, pero la mayoría de las veces es muy liberador. Esa voz interna tiene la respuesta sobre aquello que realmente representa mi felicidad, mi centro, mi potencial.
Saberla escuchar es un arte, una práctica y una búsqueda constante. Y actuar en concordancia con esa voz interior, elegir de acuerdo a lo que verdaderamente deseo, más allá de mis circunstancias, es el verdadero potencial que tenemos todos. Así que, ¡atrevámonos a tomar decisiones! Al abrir las alas y echar vuelo, será sorprendente todo lo que podremos lograr.

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