Pedro Oller

Pedro Oller

Enviar
Martes 15 Mayo, 2012


Sin control


Empiezo por disculparme con quienes me leen por el exilio autoimpuesto de este espacio. Las últimas semanas han sido de tal desbalance en la situación nacional que ante la hoja en blanco, en blanco quedaba también mi mente y no sabía —habiendo tanto— de qué escribir.
No que la situación haya cambiado en lo absoluto, pero al menos, el tema de la reforma al financiamiento de la campaña electoral me sacó del letargo. Bajo el engañoso título “Traslado del Financiamiento Estatal Electoral al TSE” y, usando como mampara precisamente al Tribunal Supremo de Elecciones, se busca reformar el Código Electoral para hacer mucho menos riguroso el control de revisión y aprobación que ejerce el cuarto poder de la República.

Tal parece que ese título desorientador alcanza no solo a quienes apoyaron con su firma este despropósito, sino a la misma proponente —Doña Damaris Quintana— quien en su blog personal esgrime como justificación: “Coincidimos los firmantes, que es de urgente aprobación, trasladar todo el aporte estatal para el financiamiento permanente, tanto de los partidos políticos, como de los procesos propios de las elecciones presidenciales y diputados, regidores, síndicos, concejales y alcaldes, para que sea administrado por el Tribunal”.
Criterio que reafirmó en un programa radial en el que la entrevistaron, limitándose a referirse a la propuesta de creación de dos fondos para la administración, por parte del TSE, del aporte estatal a la campaña electoral por concepto de deuda política. Así como algunos ápices respecto de temas como el espacio en medios de comunicación, transporte, segunda ronda y bonos de deuda política. Todo muy bien presentado.
Salvo porque omite referirse a las derogatorias que el proyecto pretende hacer del Código Electoral en temas tan sensibles como el reporte de gastos, las auditorías, la consolidación en el manejo de contribuciones, fondos y cuentas bancarias, etc., etc., etc.
Resulta inconcebible, increíble no porque lo estamos conociendo, que tal propuesta haya sido siquiera presentada a la Asamblea Legislativa. Es irresponsable y reprochable que quienes avalaron con su firma el proyecto, se amparen en su negligencia, connivencia o desinteligencia para justificar su accionar.
Para rematar, es realmente inaudito que en momentos en que el TSE, y la propia Asamblea Legislativa, tienen abiertas investigaciones respecto de las cuentas de campaña del Partido Liberación Nacional, del Partido Acción Ciudadana, Movimiento Libertario y Partido Unidad Social Cristiana, semejante reforma al Código Electoral se haya colado en la discusión.
¿Irá algún día a terminarse la desfachatez de los políticos en este país? El Tribunal Supremo de Elecciones debe pronunciarse a la brevedad respecto de este disparate que le sometieron en consulta. Para así devolver un poquito de la fe que se pierde en el sistema.

Pedro Oller