Si no viniste a darlo todo…
Si no viniste a darlo todo, ¿Entonces a que viniste?
Esa frase me llegó mucho hace unos días que tuve una ligera discusión emprendedora con una pizzería en Atenas el pasado lunes 16 de octubre. Me fijo en la página en Facebook a qué hora cierran y decía a las 8pm, al ser las 6:50 llamé para hacer un pedido adonde me indicaron que no iban a darme el servicio porque decidieron cerrar temprano. La forma en la que me atendió la persona me molestó y procedí a generar un comentario en el Fan Page de la pizzería.
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Minutos después y para sorpresa mía recibí una respuesta que nunca creí ver en un dueño de negocio: “yo no vivo para trabajar, trabajo para vivir, estoy muy cansado y quise cerrar temprano”. Fue tal mi asombro que procedí a utilizarlo como caso de ejemplo ante la comunidad de mi Facebook y ver qué opinaba la gente. La reacción fue interesante, la mayoría claramente reprochaban tal signo de mediocridad y soberbia mientras que un par de personas (no emprendedoras hasta donde entiendo) buscaron defenderlo.
La anterior situación me hizo reflexionar sobre qué actitud deben de tener los empresarios ante la crítica, los problemas, los errores y por sobre todo las adversidades, me parece que al pizzero le recomendaría lo siguiente, y así evitar problemas en redes sociales y ser comidilla online:
La pasada experiencia fue interesante. Mi mejor amigo que es chef me decía que claramente esta persona no entiende el negocio adonde está. Me parece que todos los empresarios debemos comprender en qué giro estamos, cómo tratar al cliente y aprender de nuestros errores. Sus errores no lo determinan a usted como empresario, pero sus respuestas a esos errores sí.