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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Sexualidad en niñez y adolescencia

Nuria Marín [email protected] | Lunes 07 abril, 2008


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Sexualidad en niñez y adolescencia

Nuria Marín

Debemos apoyar la iniciativa del Ministerio de Educación Pública (MEP) de incorporar la enseñanza de la sexualidad a partir de 2009. Se trata de un tema en el cual —a pesar de su carácter urgente, por su alto nivel de complejidad y demanda de posiciones— hemos optado como sociedad por la vía fácil de postergar su abordaje, omisión de nefastas consecuencias para nuestra niñez y adolescencia.
Las cifras de 2007 son simplemente abrumadoras. Nuestra niñez está empezando su vida sexual a los 11 años, la cual se intensifica entre los 14 y 16 años. Su resultado: 500 bebés nacen de madres menores de 15 años, con edades tan alarmantes como 11 años. Tal situación, que incluso se tipifica como delito en nuestras leyes penales, significa ni más ni menos una realidad en la que niñas son convertidas en madres con fuerte impacto físico y sicológico que tendrá secuelas negativas en el desarrollo de ambos seres humanos
Esta es solo la punta del iceberg. Nacieron 13.981 bebés de mamás con edades entre 15 y 19 años y en 2.035 de esos casos, sus padres también se encontraban en este grupo de edad. Detrás de estas cifras, se encuentra la historia de miles de vidas, que golpea con mayor fuerza a las mujeres pero no exclusivamente, en la que las juveniles ilusiones y esperanzas son abruptamente cercenadas de cara a las pesadas responsabilidades de una maternidad-paternidad prematura lo cual a su vez impactará negativamente la vida del bebé en muchos casos reproduciendo círculos viciosos de pobreza extrema.
A ello agregamos los peligros cada vez mayores que presentan las enfermedades de transmisión sexual como lo demuestran los 128 bebés contagiados de sífilis nacidos en 2005 o que el 28% de los casos de VIH-sida en 2007 sucedieron en personas entre 15 y 30 años de edad.
Como progenitores y como comunidad quisiéramos que nuestros hijos e hijas posterguen su sexualidad hasta el momento óptimo de madurez y desarrollo emocional. Quisiéramos también que una vez inicien sus relaciones sexuales, lo hagan de manera responsable y segura.
Nuestras expectativas, sin embargo, no van acompañadas de una enseñanza pertinente y oportuna que brinde a nuestros niños y adolescentes el mayor de los instrumentos: la información. Recordemos las palabras de Emma Goldman: “la máxima manifestación de violencia en una sociedad es la ignorancia.”
Por ello respaldamos la iniciativa del MEP de incorporar la enseñanza de la sexualidad con un enfoque integral, máxime cuanto según la primera encuesta nacional de juventud los centros educativos son la principal fuente de información sobre sexualidad para la mayoría de niños y adolescentes.

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