Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 8 Abril, 2009

Hablando Claro
Ser mejores

Vilma Ibarra

No hay quite. Todos tenemos nuestro lado oscuro. Es decir, que junto a nuestra capacidad de ser solidarios y amar sin límites, también luchamos contras las falencias y debilidades propias de nuestra compleja naturaleza humana. Y el desafío permanente de ser mejores personas consiste precisamente en levantarnos por encima de esas debilidades para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a este trance corto que es la vida.

En estos días de descanso, de convivencia estrecha con amigos y familia, el momento es oportuno para actuar en consecuencia con lo mejor que tenemos. Particularmente si somos difíciles en cuanto a nuestro carácter y eso implica que quienes están a nuestro alrededor tienen que hacer siempre un ejercicio de tolerancia extrema para enfrentar la convivencia cotidiana.

Claro que probablemente nos sea más fácil ver las debilidades y flaquezas de los otros y por eso es tan sencillo criticar y juzgar. Observar nuestras debilidades y reconocer cuánto puede costarles a los demás soportarnos en nuestros malos momentos es algo que está —casi siempre— más allá de lo que estamos dispuestos a admitírnoslo y ni que decir de reconocerlo frente a los demás.

Lo cierto es que el ejercicio de reflexión, aunque difícil, resulta imperativo para que a partir del diagnóstico de nuestro propio estado de salud emocional para relacionarnos con nosotros mismos e interrelacionarnos con los demás, podamos empezar (la tarea es empezar una y otra vez) a mejorar nuestra actitud frente a la vida.

Implica que seamos más abiertos a la escucha, más humildes, más sinceros, más prudentes, más comprensivos, más abiertos, más capaces de cultivar el amor, en fin… que seamos capaces de emular —aunque en mínima escala— a ese Jesús que encarna la esencia de la cristiandad que recordamos especialmente en estos días.