Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 6 Diciembre, 2011


Se fue a la China

No falló la bolita de cristal gubernamental que anunciaba, para justificar el viaje de esta semana de la Señora Presidente a Japón, “el periplo se mantiene porque para este fin de semana la mayoría de los conflictos sociales y laborales ya estarán resueltos”.
Ello a pesar de que el 1° de diciembre menos de 23 horas después Doña Laura embargada por un notorio sentimiento de congoja parecía desautorizarlos al reconocer que le tocaron los tiempos más difíciles del país, mientras conmemoraba 63 años desde la abolición del ejército. ¡Vaya paradoja!
Lo cierto es que en el caso de los cuatro frentes que estuvieron abiertos y se cerraron la semana anterior (bananeros, gasolineros, motociclistas y anestesiólogos) bastó ceder a todas sus pretensiones para que los reclamantes depusieran sus medidas de presión.
Así la cosa es fácil y además un gran ejemplo no solo para las generaciones venideras, sino también para la interminable lista de inconformes que hay en este país. El mensaje es sencillo: ¡Salí a reclamar!
Cuando el Ministro de Comunicación, Roberto Gallardo, valoraba la situación como movimientos desarticulados, por circunstancias muy particulares de cada gremio, y no representativos de una crisis sino una reacción al trabajo que hace la administración por poner la casa en orden, no anticipaba el desorden que va a generar esta alcahuetería. Sin tener que recurrir a los oráculos de Zapote, está claro que este funesto precedente hará que las circunstancias particulares de cada sector muevan a todos a reclamar en la calle y a ser consentidos a fin de evitar la percepción de crisis o apaciguar las aguas que llevan a Oriente o al destino de la semana siguiente.
Como resultado, con su fino olfato y agudo sentido del oportunismo, Albino Vargas y la ANEP ya anticipan una huelga general para que “cada quien proponga sus pretensiones”. ¿Así o más claro?
Tras el saldo político negativo que dejó la apuesta Pacheco de la Espriella, hubo un movimiento para instaurar la reelección y volvió Oscar Arias a la Presidencia inmediatamente después. A su término, amparada en la noción de continuidad, llegó doña Laura a la Presidencia desde donde nos ha evocado el periplo 2002-2006.
Por eso no extraña que las condiciones estén dadas para el regreso del hijo pródigo Figueres, quien ya coquetea mediáticamente con la idea. Vamos y venimos pero no nos movemos.

Pedro Oller