Salón de los Inventos guiña a la naturaleza
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Salón de los Inventos guiña a la naturaleza

La cuadragésima edición de la feria en Ginebra finaliza el domingo

La cuadragésima edición del Salón de los Inventos abrió esta semana en Ginebra con un guiño al medio ambiente, en que los productos ecológicos son protagonistas.
Desde Francia llegó un pequeño coche que se asemeja a un antiquísimo vehículo, pero que incorpora la más novedosa tecnología.

De 160 kilos de peso, dos motores eléctricos se alimentan con energía solar que se capta a través de un panel que cubre todo el techo.
También la bicicleta “HIS-Green E-Bike” incorpora tecnologías destinadas a respetar el medio ambiente, entre las que destaca un pequeño panel solar situado sobre la rueda trasera, que va generando energía mientras se circula.
“También nosotros pedaleando podemos generar energía que se almacena en la batería y que después se puede utilizar para recargar el móvil”, explicaron fuentes de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Yunlin (Taiwán).
También se puede contemplar una bola de cristal que tiene la característica de “convertir las ondas de wifi en ondas lineales no nocivas para el cuerpo humano”, según su artífice, Jacques Surbeck.
La bola alberga en su interior una mezcla de óxidos de “tierras raras” que tienen la característica de “linealizar las ondas de wifi”, lo que supone convertirlas en no dañinas para el cuerpo humano, pero sin interferir en el funcionamiento de la red.
Entre los inventos más llamativos se encuentra una casa de poliestileno capaz de construirse en 15 minutos, y que según su inventor “puede ser muy útil a la hora de gestionar catástrofes humanitarias”.
La innovación consiste en una máquina en la que se introduce poliestileno, y que en 15 minutos logra producir una vivienda amplia y rígida, más o menos de la altura de dos personas.
Un paracaídas para aviones o una diadema que elimina el dolor de cabeza, son otros de los inventos que se pueden contemplar.
Un total de diez inventores españoles acudieron al Salón con objetos tan dispares como un bicicleta para ir de pie, un sistema que varía el color del vidrio de las ventanas, o un dispositivo que detecta los robos en las tiendas comparando lo que pesaban las personas al entrar y salir del establecimiento.

Ginebra / EFE


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