Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 17 Septiembre, 2009



Se atribuye a Rudd haber dicho que “son los inmigrantes, no los australianos, los que deben adaptarse. O lo toman o lo dejan. Estoy cansado de que esta Nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura”

VERICUETOS
Rudd el intolerante

Ha estado circulando por Internet una crónica por la que se exalta al Primer Ministro australiano, el laborista Kevin Rudd, como el tipo de estadista que el mundo occidental necesita.
Las “virtudes ejemplares” que le hacen destacar en Internet como “el líder que todo país debería tener”, no son tan envidiables ni, por supuesto, tan dignas de ser imitadas en las sociedades en las que solidaridad, comprensión y tolerancia parecieran ser los valores a los que aspiran sus ciudadanos.
La agresión verbal contra quienes profesan la fe islámica y su invitación a irse de Australia, denotan ignorancia e intolerancia, peligrosas características en un líder nacional, tan nefastas y oscuras como aquellas que a lo largo de la historia de la humanidad han dado lugar a pogromos que bañaron Europa con sangre de millones de inocentes a quienes se privó primero de la libertad, de la dignidad y luego de la vida por el designio de personajes incomprensibles y nefastos.
Se atribuye a Rudd haber dicho que “son los inmigrantes, no los australianos, los que deben adaptarse. O lo toman o lo dejan. Estoy cansado de que esta Nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura”.
¿Qué pensarán los aborígenes australianos que han habitado esa tierra por miles de años, de los inmigrantes ingleses que llegaron apenas en el siglo XVII no precisamente a respetar la propiedad de la tierra de las sociedades nativas ni sus tradiciones, estos que intentaron abolir su cultura y que hoy les exhiben como rareza turística?
¿Cómo un líder del nivel de Rudd asume que solo los cristianos creen en Dios? ¿Quién es y qué respeto le merece la divinidad que adoran los judíos y los musulmanes? ¿No sabrá este “líder” de su pueblo que Dios, Jehová y Allah son solo distintas denominaciones del mismo Ser Supremo que veneran más de 3 mil millones de habitantes que por distintos caminos buscan igualmente llegar a Él, que anhelan la paz y aman a sus semejantes como principios fundamentales de las tres religiones monoteístas de la humanidad?
Lo que este político intolerante diga o piense no me alarma. Muestra la historia otros tan fanáticos como él. Lo que me preocupa es que personas cultas e inteligentes, promuevan mensajes de este tipo y que se reenvíen y enaltezcan como ejemplo a imitar y que encuentren en la estulticia de Rudd una forma de valentía que nuestros políticos “deberían comenzar a seguir”. ¿Contra quienes?
La inmensa mayoría de las naciones han sido pobladas y desarrolladas por inmigrantes, por gente que se ve obligada a dejar su suelo y su familia por circunstancias económicas o políticas idénticas a las que tuvieron en su oportunidad quienes viajaron a Australia para forjar su futuro. Esos mismos pobres de toda pobreza que vinieron de Europa a América intentando sobrepasar el hambre, la guerra y la desesperanza. Ese mismo tipo de viajeros sin retorno que llegaron a la gran isla continente entre los que, evidentemente, estaban los antepasados de este Primer Ministro de la intolerancia y la vergüenza.