Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Martes 17 Febrero, 2015

Muchos medios se centraron en que el FA “obligó”, y echaron al olvido que Ronal acosó


Entre las aulas y las calles

Ronal Vargas, acoso sexual y periodismo tico

Desde inició de febrero, el caso de acoso sexual de Ronal Vargas y todo lo que esto generó han sido temas en medios de comunicación y redes sociales.
Principales hechos: Ante la grave queja por acoso sexual hecha por una asesora del diputado, Gerardo Vargas y José María Villalta hablan y razonan con él, y Ronal llega a la conclusión que lo más decente por hacer es renunciar, en lugar de aferrarse a la inmunidad. Esto es histórico. La dirigencia del Frente Amplio nunca pierde el centro de que un diputado que irrespete la ley y a otro ser humano a tal nivel, debe abandonar su cargo.


Sin embargo, todo se hace más complejo debido a que era indebido hacer público el motivo de la renuncia, tanto por la ley, como por respeto a la víctima. Vale recordar el escándalo del entonces diputado del PLN, Federico Tinoco: el calvario, el costo y el estigma fue, por mucho, mayor para la víctima que para el diputado acosador. El acoso sexual es un tema grave, intolerable. Es síntoma de una sociedad enferma, que ha perdido el respeto por otros. Y más grave es, cuando quienes ven esos casos permanecen indiferentes, le restan importancia o, aún peor, culpan a la víctima.
Lo moralmente decente era no revelar los motivos de la renuncia, sino alegar razones personales. Por desgracia, Ronal no se apegó a esa declaración y se justificó en supuesto deterioro de su salud. Esto deja “patinando” a sus compañeros diputados, quienes se quedan sin respuesta al preguntarse si es justo revelar la verdad, a pesar del gran costo para la víctima. El FA decide hacer públicos los motivos reales de la renuncia. Esto hace que la prensa y gran parte de la opinión pública pierdan de vista el tema del acoso sexual y la renuncia, y el objeto se vuelva por completo en por qué el partido no dio los motivos reales desde el inicio.
El FA y Villalta defienden su accionar con argumentos congruentes. Pero gran parte de la prensa siguió más centrada en el juego de chismes que en los hechos relevantes. Días más tarde y sin explicación aparente, Ronal intenta recuperar el puesto para el que ya había renunciado, con la peligrosa versión de que fue coaccionado para renunciar. Esto resulta irrisorio, ya que ningún partido tiene mecanismos para destituir a uno de sus diputados, más que el actuar con decencia, sus principios éticos, la razón y la conciencia. Enhorabuena que esos ideales fueron los que hicieron que Ronal renunciara.
En suma, muchos medios se centraron en las declaraciones de Ronal y su supuesta coacción. De esta forma colocan al victimario como víctima, el caso de acoso sexual se olvida y el FA va para la silla de los acusados. Absurdo. El FA demostró coherencia, madurez, ética, autocrítica y sienta un precedente que ojalá los demás partidos repliquen en el futuro. Muchos medios quisieron señalar al partido como el tirano y victimario. Se han centrado en que el FA “obligó”, y echaron al olvido que Ronal acosó. Eso es una situación triste e inaceptable.
La sociedad no puede poseer tolerancia alguna con el hostigamiento sexual, y es motivo de satisfacción que por primera vez, un partido político haya decidido no “alcahuetear” ni acuerpar a un diputado que incurrió en esta común y nociva conducta. Ojalá Ronal vuelva a su postura inicial, convencido de que lo que hizo fue indecente y que no debe continuar en un puesto de representación popular.
Entre otros temas de gran relevancia están el gran fraude del HSBC o las donaciones millonarias al PLN de parte de dueños de edificios rentados por el Estado, los cuales han tenido una cobertura muy escasa.

Alejandro Madrigal