Retiro a los 70 años no es la única opción
Lastimosamente, lo que ha salido publicado es una combinación de diferentes escenarios, pero eso no es lo que hemos recomendado, explicaron Rodrigo Arias, Luis Barboza y Alexander Ramírez, encargados del estudio del IVM. Esteban Monge/La República
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Colaboraron Pablo Acuña, Javier Adelfang y Fabio Parreaguirre

No es cierto que el estudio actuarial elaborado por los expertos matemáticos de la Universidad de Costa Rica (UCR) indique que elevar la edad de retiro a los 70 años salvará al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social.


Ese es uno de los cinco escenarios y múltiples variables que se colocaron en el estudio, el cual puede estresarse de diversas formas, incluso hasta el punto de llevar el régimen actual a finales de 2030 sin cambios.
Las preguntas son muchas respecto a lo que pasará con el régimen de pensiones que administra la Caja, luego de la presentación del estudio actuarial; por esto entrevistamos a los tres responsables del estudio, el máster Rodrigo Arias y los doctores Luis Barboza y Alexander Ramírez, para que nos explicaran muchas de estas preguntas y dudas.

¿Algún punto medular que los medios no hemos tocado y sientan que es importante discutir?
De todos los escenarios que proponemos en nuestro estudio, un medio usó los datos del escenario más caro, que decía que en 2055 el costo sería del 26%. Y dijo además que la edad de retiro era a los 70 años. Este escenario no aumenta la edad de retiro a 70 años; es más, la edad mínima sería a los 65 años.
Sin embargo, este medio manipuló los datos o no leyó nuestro estudio, y afirmó que solo habíamos puesto como alternativa subir la edad de retiro a los 70 años, lo cual no es cierto.

Entonces, ¿cuál es la realidad?
Entre los varios escenarios que proponemos, las edades de retiro rondan entre 60 y 70 años, dependiendo de los años cotizados.
Lo que ha salido publicado es una combinación de diferentes escenarios, pero eso no es lo que hemos recomendado.
Llegar a cotizar hasta un 26% del salario de una persona es del escenario 1, además es algo que no va suceder este año. Es una gradualidad que llega al 10% en 2019 y cada cinco años sube hasta llegar al 26% en 2055.
Por otro lado, el escenario cuatro plantea que el costo sería un 20% gradualmente. Al igual que con las edades de retiro, dependiendo del escenario y años cotizados por las personas puede variar.

¿Cuáles temas relevantes no pueden pasarse por alto con una nueva reforma?

En todo régimen de pensiones, independientemente del método de financiamiento que tenga, si se hace la relación costos entre salarios, nos da un valor creciente entre el 0% y un 35%-40% sobre los salarios.
La pregunta medular que se tiene que hacer es, ¿cómo se financian los costos? Hay muchas formas de hacerlo. Uno es el de prima media nivelada, es como un promedio de todos esos costos, que al final va a ser pagada por todos los trabajadores. La otra es no financiar por adelantado y diferir al largo plazo como lo ha decidido la Caja, que usa un método de primas escalonadas en donde las nuevas generaciones van financiando los costos sobre los salarios.
En un régimen de primas escalonadas siempre se tiene que ir haciendo esos ajustes; por eso es importante hacerlas con la debida antelación. En el de prima media nivelada es un poco diferente, pues es la reserva la que se está invirtiendo.

¿Se deben tocar los beneficios para que resulte el cambio?

Si una reforma solo toca los ingresos y no los beneficios, algunos problemas se van a seguir dando en el largo plazo, porque como dijimos que los costos sobre los salarios van a seguir incrementando hasta un 30%.
Ajustando los ingresos, hoy podemos cubrir los gastos, pero no es factible económicamente ni socialmente para el país.
Una de las cosas que estresamos en el estudio, es que si bien puede haber otros asuntos relacionados con las gestiones del IVM, lo cierto es que el cambio demográfico del país esta reprimiendo el IVM y sus reformas desde el punto de vista de sus beneficios.

¿Forman parte de las decisiones de la Caja, los han invitado?

Nosotros lo que hicimos fue el estudio, el cual está lleno de sugerencias. Las decisiones que tome la Caja pueden tener mucha relación con lo que planteamos en el estudio o no.
Lo que hicimos fue usar periodos en quinquenios, o sea, que cada cinco años se ajuste la tarifa que alcance para esos cinco años que siguen, y también planteamos un escenario en el cual se paga un poco más de prima que la actual, que es aproximadamente 2,5 veces los gastos del año.
Además, la cotización por sí sola es tripartita, las sugerencias que hacemos recaen especialmente en la prima, que incluye los tres componentes y no uno en particular.
Lo que la Caja aprobó en días pasados, es el primer nivel de los primeros cinco años del escalonamiento planteado, que es un 10% de prima, lo que se requiere.

¿Cuáles son los momentos críticos que lograron determinar?

El momento número uno es cuando los ingresos de las primas no alcanzan para pagar los gastos del año. Esto ocurrió en 2012.
Desde ese momento han tenido que tomar de los intereses de las inversiones, con esto se duraría hasta 2022, que sería el momento crítico numero 2.
A partir de ahí se tendría que tomar recursos de la reserva que hoy asciende a ¢2 mil millones, y entonces se acabaría esa reserva en los periodos 2027 y 2034, dependiendo de los tres escenarios que analizamos dentro de nuestro estudio.

Si ustedes tuvieran poder de decisión, ¿cuáles cambios harían?

El de coordinación con el Ministerio de Hacienda para ordenar todo el sistema de seguridad social de Costa Rica, no solo concentrarme en el régimen de IVM, porque es como construir un castillo sobre arena.
Con este ordenamiento veríamos qué es lo que le corresponde al Estado realmente pagar y crearles esas fuentes de financiamiento como lo dice la Constitución en el artículo 177. Todo eso lo haría bajo la participación de la población
En el caso del IVM, nosotros en el estudio nos inclinamos por recomendar los escenarios 3 y 4, donde se maneja la edad de retiro entre 65 y 70 años con cuotas de vejez de 360 a los 65 años, a 300 a los 70.

¿Cómo afecta la tasa de informalidad que en los últimos años ha venido creciendo?

Por un lado, en los ingresos. Si vemos durante los años 2004 a 2010, la cobertura en este sector informal pasó de un 15% a un 90%.
A nivel de prima el ingreso de este sector es poco, su base mínima es cerca de un 70% del salario mínimo. Pero al largo plazo, si cotizaron, cuando se le calcula la pensión quedaría por debajo de la pensión mínima, entonces hay que subsidiarlos.
En otras palabras, si uno habla muy fríamente, no es bueno cubrir a la gente de bajos ingresos o los que contribuyeron poco; sin embargo, el sistema está hecho para cumplir un objetivo de solidaridad, pero es indudable que financieramente esto es insostenible.

 

DEJANDO LAS COSAS CLARAS


El estudio elaborado por la UCR hace una revisión de la evolución del sistema de pensiones en las últimas décadas, así como una presentación y evaluación de opciones de reforma.

  • Para ello se plantearon cinco escenarios de reforma con distintos cambios, entre los que se cuentan llevar el monto de la pensión mínima al 40% de la base contributiva y el máximo a 5,4 veces esta base, así como múltiples edades de retiro que podrían ir desde los 60 hasta los 70 años en ambos sexos.
  • Los resultados fueron contundentes, el sistema de pensiones necesita una pronta reforma y no se puede dejar pasar más tiempo.
  • De hecho, uno de los tres puntos críticos señalados en el estudio ya ha ocurrido.
  • En 2012 los aportes de los salarios se tornaron insuficientes para pagar los gastos en beneficios y administración, debiéndose utilizar parte de los gastos de las inversiones.
  • En 2024 los ingresos por aportes e inversiones serían insuficientes para sufragar estos gastos debiéndose utilizar el fondo de reserva, y en 2030 este fondo se habría consumido.
  • Las conclusiones del informe se ciñen a la necesidad de aumentar las primas y reformar el perfil de beneficios para mantener sano el sistema.
  • Además se recomienda fortalecer la gestión de riesgos y actualizar cada cinco años los requisitos de cotización según la esperanza de vida a la edad del retiro.

 

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