Restaurantes de comida rápida absorben viejos locales de Burger King y Wendy’s
Burger King cerró sus operaciones en el país, dejando locales con instalaciones adecuadas para un negocio de comidas rápidas. En la fotografía, el restaurante ubicado en Tibás. Esteban Monge/La República
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Tras la salida de Burger King y Wendy's del país el año anterior, los locales de las marcas se mantuvieron cerrados, hasta que otras franquicias de comida rápida vieron en ellos una oportunidad de expansión.
KFC, Taco Bell, Carl's Jr. y Popeyes fueron algunos de los que no dudaron en apropiarse de las instalaciones.
En el caso de KFC, abrirá en mayo próximo un local en Nicoya, en el mismo establecimiento donde Burger King tenía su punto.
“Es una ubicación ideal para cualquier compañía, tiene la afluencia de personas, es un restaurante ‘stand-alone’ de los que más atesoraba Burger King”, añadió Isidro Perera, gerente general de KFC.
Para la remodelación, compra y apertura del punto en Nicoya, la empresa invierte más de $1 millón, además, empleará unas 35 personas.
KFC tiene interés en otros tres puntos donde Burger King tenía presencia, ubicados fuera de la GAM.
Las aperturas que están programadas para este año de KFC son en Terrazas, en Lindora, y en el proyecto de uso mixto Bambú, sobre Circunvalación.
Por su parte, Popeyes, franquicia especializada en pollo frito, abrió en julio anterior un local ubicado en Santo Domingo de Heredia, este punto era uno de los que utilizaba Burger King y que cerró en febrero de 2015, alegando poca rentabilidad.
La cadena tardó cerca de dos meses en remodelar el establecimiento e invirtió unos $400 mil en realizarlo, según Virya Navarro, gerente de Mercadeo de Popeyes.
El local fue construido por el desarrollador de Plaza Santo Domingo para Burger King y es un espacio de unos 450 metros cuadrados, empleando a 25 personas.
Por el momento, Popeyes está interesado en otros cuatro locales que Burger King dejó en el país, tres dentro de la capital.
Popeyes aprovechó la salida de Pollo Tropical, que del mismo modo fue manejado por los mismos dueños de Burger King en 2012, al abrir en la primera semana de enero un punto en la entrada de Escazú, donde se ubicaba la cadena que también vendía pollo.
Burger King dejó 29 restaurantes, de los cuales, cerca de unos 14 puntos son los que están en proceso de alquiler o venta.
En cuanto a Wendy's, que era manejado por Corporación Raventós, mantenía diez locales en el país, tres de ellos fueron alquilados a Carl's Jr., los cuales son Multiplaza Curridabat, Multiplaza Escazú y el que estaba en Lindora, Santa Ana. Los tres puntos fueron abiertos en noviembre anterior.
Este medio intentó comunicarse con los representantes de Carl's Jr., pero al cierre de edición no se obtuvo respuesta.
Taco Bell, por su parte, tomó los locales de Wendy’s en Alajuela y Heredia, según Javier Gallegos, uno de los integrantes del Grupo Raventós.
La ubicación de los locales es uno de los puntos a favor para las cadenas de restaurantes, puesto que son difíciles de adquirir y ya tenían un mercado al que atender.
“Esos puntos son muy buenos, ya fueron estudiados y si se construyeron ahí es que de verdad surtieron efecto, sin embargo, siempre realizamos estudios de mercado para medir la rentabilidad de un punto”, añadió Navarro.
El costo por abrir un local de los que dejaron las marcas, en algunos casos es igual, ya que solo se aprovecha la ubicación y el “cascarón” del establecimiento, puesto que se remodela completamente.
En algunos casos se reconstruye la parte interior, se rehacen los servicios sanitarios y se derriban algunas paredes.
En algunos casos el mobiliario y la cocina son nuevos, ya que al tratarse de franquicias diferentes, cada una tiene sus estándares internacionales en tipo de sillas, mesas o lavaplatos.

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