Rescate de banco ruso pone en duda experimento en banca privada
El rescate de Bank Otkritie FC por parte del banco central marca el fracaso de una estrategia concebida hace tres años. Bloomberg/La República
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El rescate de uno de los bancos más grandes de Rusia puede significar el final de un esfuerzo efímero de entidades prestamistas privadas ambiciosas tanto de competir con los gigantes estatales que dominan el sector como de ayudarse a superar las sanciones.

El rescate de Bank Otkritie FC por parte del banco central marca el fracaso de una estrategia concebida hace tres años, cuando el descenso de los precios del petróleo y las sanciones internacionales crearon una oportunidad para una nueva generación de bancos no directamente vinculados al Kremlin. Dado que empresas como Sberbank PSJC, que tiene cerca de la mitad de los ahorros de Rusia, se veían limitadas por las restricciones financieras, surgió un grupo de entidades prestamistas privadas favorecidas con fondos estatales baratos para llenar el vacío.

Sin embargo, Otkritie, una empresa nueva respaldada por cuatro multimillonarios, despilfarró sus propias finanzas con políticas crediticias laxas y una expansión sin control: el banco compró una mina de diamantes a sus propios accionistas por $1.450 millones al tiempo que absorbía a la mayor aseguradora rusa. Una calificación crediticia inesperadamente baja a causa de la cartera de préstamos del banco y el fracaso de un rival provocaron su caída.

“No es ningún secreto que muchos bancos privados rusos están mal preparados para cumplir con las normas internacionales de contabilidad, el control de riesgos e incluso una simple estrategia comercial, algunos problemas de Otkritie parecen estar relacionados con la propia estrategia del banco de adquirir una serie de competidores, pero son simplemente un reflejo de la cultura financiera más amplia del país", dijo Anastasia Nesvetailova, directora del Centro de Investigación de Economía Política de la City University en Londres.

El avance más agresivo de Otkritie se produjo a finales de 2014, durante lo que Sberbank llamó más tarde diciembre negro, cuando el descenso de los precios del petróleo y las tensiones políticas hicieron que el rublo se hundiera a mínimos históricos. El cofundador del banco, Vadim Belyaev, y VTB Group, un accionista minoritario, organizaron una novedosa transacción que supuestamente catapultaría a Otkritie a las grandes ligas de la noche a la mañana, mientras ayudaba a la mayor compañía rusa —Rosneft PJSC— a evitar un default.

La operación consistía en que Otkritie utilizara 1 billón de rublos en bonos emitidos por Rosneft como garantía para un préstamo del banco central de hasta $15 millones, que Otkritie luego prestó de nuevo a la compañía petrolera sancionada para pagar deudas, según una persona al tanto de los acuerdos. Andrey Kostin, el jefe de VTB, le dijo al Financial Times que su banco no podía hacer el trato a causa de las sanciones, por lo que Otkritie se encargó de la transacción de alto riesgo, que también significaba una jugosa recompensa. Se mantuvo el pacto en secreto, al parecer para evitar represalias de Estados Unidos.

El acuerdo causó un nuevo derrumbe del rublo y otra fuga de depósitos bancarios, lo que llevó a las autoridades monetarias a elevar las tasas de interés en un intento de calmar los mercados. La turbulencia del rublo enfureció al presidente Vladimir Putin, que suele premiar la estabilidad financiera, lo que condujo a una rara reprensión pública al jefe de Rosneft, Igor Sechin, que había sido su aliado largo tiempo

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