Reino Unido se prepara para lo peor ante desacuerdo con la UE
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La UE no abordará un futuro acuerdo comercial antes de asegurarse de que el Reino Unido pagará sus obligaciones, y con menos de 18 meses antes de que el país deje el bloque, la atención de Londres se concentra ahora en un plan de contingencia.

Philip Hammond, el ministro de Finanzas proeuropeo del Reino Unido, dijo que se oponía a gastar recursos en un plan B solo para obtener algunos puntos en las negociaciones. Pero comenzará a liberar fondos a partir de enero, si no hay avance en las conversaciones.

A juzgar por la reciente retórica de la Unión Europea, la posibilidad de que esto sea necesario está aumentando.

La buena voluntad generada por el discurso de la primera ministra Theresa May en Florencia, donde prometió aportar al presupuesto de la UE durante dos años después del Brexit a cambio de un periodo de transición para que las empresas puedan adaptarse a la separación, no se ha traducido en avances concretos en las negociaciones.

Mientras tanto, los conservadores de May continúan profundamente divididos en el diseño del Brexit, con la Primera Ministra luchando cada semana por navegar entre los bandos rivales. El escenario político es tan conflictivo que dos políticos de partidos rivales unieron fuerzas para impulsar un recurso que ate de manos a May, al convertir el periodo de transición de dos años en una ley.

Los inversores prevén una mayor volatilidad de la libra esterlina en los próximos tres meses, según muestran los contratos de opciones, a medida que la incertidumbre política genera desconfianza en los operadores.

El Reino Unido recibió una buena noticia desde Alemania, cuando un documento del Gobierno reveló que ese país quiere que los bancos ingleses obtengan acceso transitorio a los mercados de la UE, si las negociaciones del Brexit tardan más de lo previsto. El documento contiene advertencias a los legisladores alemanes sobre cómo las empresas alemanas resultarían perjudicadas, si Londres, como centro financiero, resultara golpeado.

Pero cuatro meses de conversaciones han hecho poco por lograr un acuerdo entre las dos partes sobre los principios del divorcio, y que inicialmente se esperaba que estuviera listo a tiempo para la reunión de líderes de la UE.

Ha habido algún avance en el tema de derechos ciudadanos, un área donde ambas partes querían un acuerdo rápido, mientras el ámbito financiero continúa siendo un obstáculo. La semana pasada personas familiarizadas con las conversaciones dijeron que el Reino Unido no había aceptado la responsabilidad por una parte de las pensiones de personal de la UE.

El secretario para el Brexit, David Davis, ha prometido públicamente revisar las demandas financieras de la UE línea por línea. El capital político de May se ha mermado desde que perdió la mayoría parlamentaria y las últimas encuestas muestran que el 70% del electorado británico se opone a pagar una factura del divorcio con la UE por 30 mil millones de euros ($35.600 millones), que es menos de lo que la UE considera que son las obligaciones de Reino Unido.
 


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