Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 4 Agosto, 2008

Regálenme un amanecer

Claudia Barrionuevo

“Hay veces, hay veces que me levanto con la esperanza, con la esperanza”, canta Antonio Carmona desde su disco “Vengo Venenoso”. Y yo lo envidio: ¿cuándo dejé de levantarme con esperanza en mi país? No lo recuerdo. Tal vez tuve esperanza alguna vez perdida, como aquel maravilloso domingo de octubre. Pero el día del referéndum tuve que archivarla. De por sí mi esperanza ya se había marchitado bastante cuando se hizo público el memorando de Casas-Sánchez. Este último delfín aún aletea en la Asamblea Legislativa.
Antes de esa fecha las noticias habían hecho mella en mi capacidad de creer en los políticos. Pero mejor no menciono a uno de los ex presidentes cuestionados pues cada vez que uno habla de él acude a su derecho de respuesta y habla de las maravillas que hizo por nuestra patria.
Y tampoco hablar del otro ex presidente que a pesar de sus cuestionamientos no duda en iniciar su campaña presidencial (la cual es posible gracias al acuerdo que permitió la reelección de que hoy goza nuestro actual presidente). En su ya iniciada precampaña, el señor en cuestión fue noticia cuando le robaron el carro a su chofer por medio de un bajonazo. Pero esa sustracción fue más una percepción que una realidad, diría una insigne dama tricolor.
Como mala percepción debe ser el hecho de tildar de ilegal e inmoral el pago de una buena lista de asesores con dineros del BCIE provenientes de una donación taiwanesa. Así lo considera un ¿gallardo? político que saltó de un partido a otro y de este al gobierno que en las elecciones no apoyó.
“Hay veces que el país me duele tanto que lo busco y no lo encuentro y yo con la esperanza de él”. Sigue cantando Carmona y yo me atrevo a modificar la letra de su canción. Total hay tantos que modifican la realidad con fines menos poéticos que los míos.
Y aquí estoy, estamos todos, viviendo el segundo mandato de los Arias que esta vez más que antes son dos: el Big Brother (que aunque es el menor en edad es multipresente como el Gran Hermano de George Orwell) y el Presidente que durante su último viaje no quiso soltar el churuco —o banda presidencial— y fue aplaudido por la máxima autoridad de Cuesta de Moras.
Y a propósito de ceder el puesto: ¿recuerdan cuando aquel ex mandatario —que mejor no mencionamos— le cedió la banda a su vice para que se casara como presidenta? ¡Tan divino! Después la frívola es una.
Pero volviendo a don Oscar: primero insinúa que quiere darle la banda en 2010 a una dama, la misma a quien —tiempo después— decide no prestársela cuando sale del país y luego se la cede cuando se ausenta de nuestra máxima celebración popular: el multitudinario 2 de agosto. ¡Brasil es un país tan bonito!
Nuestro Big Brother se queda aquí por si hay que ir a la Asamblea a explicar algo, que hasta ahora nadie ha podido hacer con gallardía o sin ella.
Y es que hasta miembros de la oposición cobraron jugosas sumas para asesorar lo indefendible.
Yo vuelvo a pensar en la canción del gitano Carmona y evoco: “Ya sabes lo que es vivir sin ilusiones, ya sabes lo que se vivir sin nada más”.
Bueno sin nada más no, que la democracia me permite el derecho al berreo y, aunque no sirve más que de catarsis, debo reconocer que no es poco y la ejerzo.
Y vuelvo a cantar: “Regálenme un amanecer llenito de amor que ahora no tengo”.

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