Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 11 Julio, 2017

Reflexiones: Sumar en democracia

Quiero felicitar públicamente el esfuerzo realizado por los promotores del Acuerdo Nacional, el abonar a la confianza y restablecer las bases del diálogo político y social, es una tarea ardua y difícil, pero necesaria para la Costa Rica del siglo XXI. “Es mucho más difícil coincidir que discernir”, estamos abrumados por los cambios que enfrentamos en diversos campos y muy pocas veces vemos al lado para hacer alianzas y encontrar puntos en común. Por eso, el definir una visión común, tal como la que se define, “El Acuerdo Nacional deberá propiciar una nación más próspera en términos económicos; más equitativa y de alto progreso social; solidaria entre sus ciudadanos y sectores; moderna y competitiva ante la economía global; con gobernabilidad democrática y fuerzas políticas que dialogan con fluidez y transparencia en función de los objetivos superiores de la nación” (Gutiérrez y Artavia, 2017), nos permite avanzar en la dirección correcta. Felicito a los facilitadores de la Alianza, el Dr. Miguel Gutiérrez-Saxe y al Dr. Roberto Artavia Loría y con ellos, a los representantes de los partidos políticos y al impulsor del proceso Dr. Ottón Solís Fallas por su compromiso para fortalecer la democracia.

En los 59 acuerdos realizados vemos que existen muchas más coincidencias que diferencias entre los actores políticos del país representados en la Asamblea Legislativa. Si bien existen algunas veredas diferenciadas en el cómo lograr los distintos objetivos, casi toda la clase política costarricense percibe como problemas las mismas situaciones y existe entonces un gran espacio común para los acuerdos y alianzas. Temas muy diversos como la reforma del Estado, la infraestructura de transportes, la política social entre otros, son de amplio acuerdo entre los grupos políticos participantes. Sin duda, para quienes aspiramos a reactivar la dinámica de cambios de nuestra sociedad, son buenas y bienvenidas las noticias de la consolidación de este mecanismo de diálogo llamado “agenda nacional”.

Se muestra entonces, un punto de inflexión social que hace ver que los anteriores conflictos como el Combo y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, ya han dejado de gravitar al centro del debate político costarricense, permitiendo mucho más espacio para el diálogo y para la reactivación de los acuerdos sociales, que abran espacio para llevar nuestra sociedad por mejores derroteros en este siglo XXI. Somos mucho más diversos como país y las nuevas generaciones requieren respuestas más pragmáticas y menos ideológicas a los desafíos de la sociedad de nuestro tiempo. Es tiempo de sumar y no restar.

Sumar no significa estar de acuerdo en todo o con todos, significa avanzar sobre lo que podemos concertar y pactar, sin temor a expresar nuestras diferencias. Esta práctica tan común en las consolidadas democracias europeas del norte debería ser la norma. Empero, dicha práctica también requiere un ciudadano con una mayor cultura política, capaz de exigir una rendición de cuentas clara y de comprometerse más allá de su voto cada cuatro años. El mejoramiento de nuestra democracia es pilar esencial para tener un gobierno competente y fuerte, al mismo tiempo, es esencial para regular los mercados y mejorar sus resultados. Termino diciendo que; si bien los acuerdos logrados son un primer paso en la dirección correcta, no faltará el que pretenda avasallar al mensajero, cuando el mensaje no le guste, no faltará quien por un interés egoísta y de corto alcance, quiera continuar la descalificación y el oportunismo. Nos toca entonces a todos, defender y sembrar el futuro en un delicado tejido llamado democracia.

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