Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 18 Julio, 2017

Reflexiones: Sala IV e Internet en Costa Rica, primera parte

La Internet, fija y celular, es un bien estratégico para la sociedad del siglo XXI. Con el avance en las telecomunicaciones de las últimas tres décadas la convergencia tecnológica ha llevado a que la transmisión, subir y bajar datos de internet, se ha convertido en el medio para realizar infinidad de procesos y actividades humanas, transformando la vida de miles de millones de personas. En el estudio, la salud y el trabajo e inclusive la recreación, el acceso a un sistema eficiente, barato y de amplia cobertura y calidad de Internet es esencial para garantizar calidad de vida de la población. La mayoría de las sociedades que han venido dando saltos cualitativos y cuantitativos en su desarrollo en los últimos años han apostado por una amplia cobertura, la mejora en eficiencia de los mercados y garantizar la calidad y amplitud del servicio brindado a los ciudadanos. Así las cosas, la Internet es, hoy por hoy, un bien tan importante como la electricidad o el agua lo fuesen en el siglo XX.

Sin embargo, en nuestro país es imposible tapar el sol con un dedo, hemos tenido un retroceso significativo en los indicadores comparativos internacionales de uso, calidad y amplitud de la Internet en la última década. No es que no hemos mejorado en cobertura o en amplitud del ancho de banda de los servicios y su precio, lo que sucede es que la velocidad de mejora de los sistemas en el mundo, así como, la eficiencia y la caída de los costos y precios a nivel internacional con tecnologías 4G, han superado en más de diez veces lo que el país muestra en sus informes nacionales de Sutel. Empero, de todo lo que hoy tenemos lo que más preocupa es nuestro modelo regulatorio y la creciente captura del regulador, Sutel, por parte de un oligopolio en los mercados de telefonía y un segmentado y casi monopolio en el mercado de Internet fija, donde unas cuantas cableras y empresas regionales, se han repartido el mercado con cada vez más control de precios y contenidos.

El abandono de la metodología original de regulación tarifaria basada en tarifas tope, que es utilizada en mercados regulados para garantizar eficiencia y que se trasladen al consumidor de manera más rápida los efectos de la tendencia decreciente en el valor de los costos de las nuevas tecnologías, ha provocado una captura creciente del excedente del consumidor por las empresas del sector, en mercados que claramente no están en competencia efectiva. Ninguna de las valoraciones hechas por el regulador mostró resultados que den cuenta de la llamada competencia efectiva en los mercados, por lo que apostar por un modelo de liberalización es simplemente entregarles el mercado a las empresas operadoras.

En el fondo, el problema se encuentra en un regulador incompetente y una captura creciente del mismo, por parte de las empresas reguladas. Las consecuencias de lo anterior es que las empresas de telecomunicaciones están claramente afectando al consumidor con precios, calidades y cobertura, cada día más lejanos a la realidad internacional promedio, poniendo en serio peligro la competitividad del país. Costa Rica ha caído en los indicadores de penetración, uso y sofisticación de la demanda de servicios de Internet y asociados, tanto en los mercados de Internet fija como en celular. El país está aceleradamente perdiendo competitividad y las consecuencias serán una menor inversión de empresas de tecnología, un menor empleo y una disminución en la calidad de vida de la sociedad costarricense en las próximas décadas.

En principio el resultado de lo solicitado por la Sala IV a la Sutel para el tema de Internet celular pospago, demuestra que con los cambios en la forma de cobro y de segmentación de la Internet celular se están violentando los contratos establecidos y explotando al consumidor final de forma ilegal. Sutel debe ser intervenida ya, urgentemente se deben fortalecer la competencias de la Dirección de Mercados y corregir la forma de regular, no existe y no existirá competencia efectiva en un mercado tan pequeño de telecomunicaciones como el costarricense. Se ha descartado la entrada de una nueva empresa en el mercado y es el momento de corregir el modelo regulatorio. La Sutel ha sido un claro fracaso en términos de defensa efectiva del consumidor y de garantizar eficiencia en el funcionamiento del mercado. Debemos actuar ya, mañana será muy tarde.

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