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Domingo, 5 de julio de 2020



COLUMNISTAS


Reflexiones: La pandemia económica y social, urge un gran acuerdo nacional

Leiner Vargas [email protected] | Martes 30 junio, 2020


En el país, algunos analistas han estado acostumbrados al sube y baja de las cifras, a los bonitos gráficos en dos y tres dimensiones, a frases bonitas que hacen parecer que saben del fenómeno que explican, algunas veces con papelitos tipo kindergarten quieren presentar la realidad económica como si fuera una simple regla de tres. Empero, la verdad es que, en economía, “del dicho al echo siempre existe mucho trecho”. Hoy, que vemos a muchos banqueros haciendo fila en el Banco Central y la SUGEF, pidiendo cacao para los bancos, producto de la ocurrencia de ocultar la cartera morosa por tres meses provocó, pensando que la crisis era temporal y que los bancos estaban curados ante la pandemia. Quieren que todos los ciudadanos les paguemos a los bancos con dinero del Banco Central, para limpiar los estados financieros y salir de la crisis y no aportar al capital de las empresas bancarias, como debió de ser desde un principio.

Es evidente que no tendremos rebote en el tercer trimestre del año, tal como se previó en mis artículos del mes de marzo y abril, la economía podría incluso volver a caer en momentos en que la segunda ola de la pandemia sanitaria está claramente por afectarnos. El Estado ha perdido una cuarta parte de sus ingresos fiscales, la seguridad social empieza a verse afectada por la caída del empleo y de las cotizaciones, así como por el incremento en los costos médicos de atender la situación sanitaria. La economía podría caer por encima del 5 por ciento en el año si las consecuencias del deterioro económico no se resuelven a corto plazo. De todo ello los bancos empiezan a sufrir por la falta de liquidez, más de un tercio de sus deudores están en una condición muy similar al momento del anterior trimestre, solo que ahora están más endeudados y con un índice de probabilidad de quiebra mayor. Ni los banqueros, ni los empresarios, ni los trabajadores han podido sobrellevar la pandemia, todos están al borde del precipicio y se requiere, de manera urgente, un salvamento.

Lo dicho en marzo por economistas serios que causó estupor en algunos analistas de escritorio, se ha hecho realidad, el país está entrando a la fase dos de la crisis sanitaria y ningún actor económico, por más fuerte que pretenda ser, puede o está vacunado contra la pandemia. Ya vendrán las encuestas de junio y julio para confirmarlo, pero los resultados son evidentes, requerimos un plan de salvamento. Basta de cubrir los datos, ¿Que se siga escondiendo en los balances de los bancos la situación financiera de sus deudas no significa que los bancos están vacunados contra la pandemia? Como lo dije hace un par de meses atrás, lo mejor para el sistema económico es actuar a tiempo, antes de que la burbuja estalle en frente de todos y nos genere un mal mayor. Los bancos deben reaccionar a tiempo, las empresas deben recibir capital de trabajo, no crédito, las personas deben recibir lo necesario para comer y sobrevivir la pandemia, las moratorias no ayudan cuando la crisis es mucho más permanente en el tiempo.

Las crisis no son tiempos normales y las medidas en crisis no pueden ser medidas normales, mucho menos de librito de texto del curso de introducción a la economía. Los economistas serios que estudiamos la historia y la actuación de los países frente a los momentos de crisis, sabemos que no se puede poner al frente del barco a un capitán de agua dulce, el equipo económico requiere gente seria y competente. La economía es una ciencia y no una simple técnica de análisis de datos. Hoy se requiere de manera urgente al menos tres medidas para disminuir el impacto de lo que tendremos en el futuro próximo como resultado de la pandemia. La primera, capitalización de las empresas con una garantía real de no despido de los trabajadores y con el pago al día de sus impuestos y sus cargas sociales. Capitalización de los bancos, juntando el BCR y el Banco Nacional, en un solo gran banco público capitalizado. Protección de los más débiles con un mecanismo de subsidio que garantice alimento y el sustento básico de las necesidades humanas, una especie de renta mínima para cerca del 30% de la población.

Los fondos de financiamiento de esas tres medidas deberán ser las reservas monetarias del país, no podemos seguir financiando el gasto con otros instrumentos que afectan la sostenibilidad fiscal y tampoco, es deseable llegar a tener una pérdida de capital o de activos del Estado, en momentos en que los precios serían de remate. Este plan de salvamento puede cubrir a bancos privados siempre que acepten ser objeto de capitalización mixta de su propiedad. El Estado no debe seguir facilitando recursos a banqueros que se quedan con ellos para cubrir sus pérdidas, el flujo de capital es la mejor y más sana medida en tiempos de pandemia. Debemos aceptar que buena parte de los créditos morosos en el marco de la pandemia no serán pagados por los clientes, tenemos urgentemente que capitalizar a los bancos, de lo contrario la burbuja será imparable e impagable en unos cuantos meses.

El país completo se ha vuelto más pobre con la pandemia, no es culpa de unos u otros, todos debemos aceptar que la situación económica no alcanza para cubrir todas las necesidades existentes, debemos actuar a tiempo para evitar un mayor daño de nuestro ecosistema social y productivo. El debate sobre, ¿qué es prioritario? y ¿quién? y ¿por qué debe blindarse? es urgente y debe darse en el marco de la elaboración del presupuesto de gastos del 2021. Urge una gran concertación nacional. No es posible tapar el sol con un dedo, la pandemia llego para quedarse y tomará mucho más tiempo la recuperación económica. Es hora de tener consistencia y actuar, patear la bola una vez más sería irresponsable y muy pernicioso. Ha llegado la hora de un gran acuerdo nacional o tendremos no sólo pandemia sino también, un desastre económico y social.

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