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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¿Reactivar la economía?

Federico Malavassi | Jueves 29 octubre, 2015


Se ha navegado mucho en contravía y habrá necesidad de un plazo prudencial para dar confianza

¿Reactivar la economía?

¡Claro que es necesario reactivar la economía costarricense! Ello no admite duda. Es obvio que el desempeño económico del país está en franco deterioro y ello se muestra de diversos modos. Quizás el índice de desempleo sea el más grave de todos, pues no abunda el empleo y quien lo pierde entra en serios problemas.
Sin embargo, tal y como hemos estado señalando y demostrando, no basta querer que haya una mejora sino que es necesario promoverla con medidas útiles, inteligentes y apropiadas.
El hecho central es que ha sido el propio gobierno quien con sus desatinos ha ocasionado una serie de daños significativos al desempeño económico de nuestra sociedad.
El exceso en el gasto público, los innegables disparadores del gasto, el déficit presupuestario, la empleomanía, la irracionalidad en los pagos de privilegios y gollerías, la tramitomanía, la amenaza de nuevos tributos y la desatención a los asuntos principales en la formación de empresas y atracción de inversiones han producido un innegable daño a nuestra economía.
Para enderezar el rumbo de la economía se requiere la acción de las empresas, los empresarios, los inversionistas. Buena lección al respecto da el nuevo Premio Nobel de Economía (2015), Angus Deaton, quien concluye que si las condiciones para crecer están presentes con excepción del capital, entonces este llegará.
La acción de las empresas solo se convoca con buena actuación pública (racionalizar el gasto público, equilibrar las finanzas del Estado, dejar de amenazar con más impuestos, limitar los privilegios y las gollerías, racionalizar los trámites, dejar de presupuestar con déficit) y no con palabras vacías.
No bastan las intenciones, es necesario ser eficaz e ir en la buena línea.
El discurso no endereza la economía. Tampoco las meras intenciones. Un buen discurso, buenas intenciones y buenas acciones pueden aportar las condiciones… entonces habrá que esperar.
¿Por qué? Porque se ha navegado mucho en contravía y habrá necesidad de un plazo prudencial para dar confianza, para que se vea que las acciones no son flor de un día, para convencer a todos de que las medidas correctivas van por buen camino y son consistentes.
¿Acaso no estábamos hace unas pocas semanas soportando el discurso de que todo iba bien y de que no había problemas de cierre de empresas y disminución del empleo? ¿Acaso no hemos tenido de sufrir el presupuesto más deficitario de la reciente historia y una serie de desmanes en su aprobación?
¿Acaso no hemos tenido que escuchar las tonteras más acabadas en relación con la recaudación fiscal y los TLC? Todas estas muestras de desatención y error deberán ser neutralizadas para crear un clima de confianza, de atracción de inversiones y de capital necesario para reactivar la economía.
Todas estas expresiones de error y falta de respeto a la actividad privada y a la buena economía deberán ser neutralizadas para convencer a la gente de emprender actividad, de formar empresas y de acometer los riesgos de hacer y producir.
Debe haber buen discurso, buena intención y buenas obras.

Federico Malavassi