Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 19 Mayo, 2016

 La idea de la acción social o de las políticas sociales debería ser suplir o subsidiar las acciones para que la gente salga de necesidad y pueda llevar su vida por sí misma

Racionalizar o conservar

La división del PAC refleja una crisis nacional. Por un lado, el fundador Solís ha presentado el proyecto “C.E.R.R.A.R.”, una ambiciosa iniciativa para racionalizar el gasto público, disminuir la burocracia y limpiar el sector público. Por el otro, la diputada Molina presenta un proyecto que pretende racionalizar (aunar alguna acción social en el Ministerio de Vivienda) pero, bajo el supuesto estandarte de eficacia y eficiencia, se expresa en términos de que la pobreza no se combate cerrando instituciones. El diputado Solís riposta y señala que para aunar planes según el proyecto de la diputada Molina no se necesita una ley.
Importante síntesis de los conceptos contrapuestos que condicionan el futuro de la sociedad costarricense. Por un lado, el sano intento de racionalizar las finanzas públicas para que el desorden y la burocratización dejen de provocar daño. Por el otro lado, en cambio, los conservadores no quieren ceder nada. Están enquistados en los presupuestos públicos y quieren seguir sacrificando al pueblo costarricense.


Por ello es que algunos arquitectos de la economía pública proponen limitar el gasto público aunque los ingresos y la economía anden bien. El peso del Estado sobre la sociedad amenaza con ahogarla y echar a perder todo.
Lo que sucede es que hay muchos intereses creados en los presupuestos públicos, en el tamaño del Estado y en mantener la situación tal y como está, aunque se recurra al engaño de disfrazar el asunto con cambios y refundiciones.
Se decía que “la mona, aunque de seda se vista, mona se queda”. Lampedusa, en “El Gatopardo”, decía que “todo cambiará, para que todo siga igual”. La denuncia contra los supuestos cambios que no generan bien, ni racionalización y ni siquiera son un cambio: pura palabrería.
O se limita el Estado o nos lleva a todos. Esa es la situación real. Nos estamos hundiendo y tal amenaza no puede ser maquillada. Por eso hemos llamado a discutir el proyecto del diputado Solís, porque al menos va en la línea correcta y ha tenido el valor de llamar las cosas por su nombre. Si el proyecto resulta insuficiente o inconveniente, al menos tiene el mérito de no esconder ni llenar la acción de eufemismos.
La idea de la acción social o de las políticas sociales debería ser suplir o subsidiar las acciones para que la gente salga de necesidad y pueda llevar su vida por sí misma. En cambio, el sistema costarricense favorece una política que enquista burocracias, impide el despegue, favorece la ineficiencia, pervierte el tema del riesgo moral y fomenta el asistencialismo. Varias veces hemos hablado de ello como el “negocio de la pobreza”, pues impulsa la demagogia y el clientelismo y un excesivo e inútil gasto público.
Por eso prefiero racionalizar las finanzas públicas que conservar las perversiones del sistema actual. Es claro que no va por buen camino, que gasta mucho y que favorece las gollerías y los privilegios. No es un sistema de mérito, pues no favorece el esfuerzo ni el trabajo sino el favor político, el abuso y la obsecuencia.

 

Federico Malavassi