Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 15 Junio, 2011


Hablando Claro
¿Qué nos pasa?


Sin conocer los intríngulis del asunto, no pareciera un despropósito afirmar que a la Junta Directiva del Banco Central le alcanzó el germen epidémico de la improvisación. No hay ninguna razón para poner en duda las calidades que como profesional en derecho tiene la candidata propuesta. El tema era si el suyo constituía el perfil necesario para ocupar la vacante tras la salida del economista Bernal Jiménez, quien por cierto argumentó en su momento que el BCCR requería “una toma de decisiones más técnica”, según dijo ayer LA REPUBLICA. Dada mi limitación, no logré comprender si la candidatura fue iniciativa del Central o de Casa Presidencial. El caso es que ante el anunciado rechazo a la ratificación por el Legislativo, la abogada Kathya Araya nos dejó perplejos al señalar que “por algunos acontecimientos ocurridos en los últimos días que me obligan a asumir mayores compromisos en mi ejercicio profesional privado, debo renunciar en forma irrevocable al cargo”.
Mucho más acorde con las circunstancias fue la declinación del nombramiento en esa Directiva que en su momento hizo el hoy presidente del Banco Nacional don Fernando Naranjo, que aunque nunca fue vetado —aclaro categórica— ante el silencio del Congreso en tiempo prudencial, decidió retirar su nombre para que nadie se lo manoseara. La cuestión es que por ahora el Banco Central sigue, entre otras tareas, sin poder entrarle a la revisión del programa macroeconómico. Sin poder de decisión.
Este último caso me recordó que no sabemos qué paso finamente con el nombramiento en el servicio exterior de don José María Tijerino a quien se le cebó la Embajada en Colombia, cosa que admitió el canciller Castro cuando dijo “ya no será Colombia” al tiempo que su Vicecanciller rechazaba lo que todo el mundo ya sabía: que era efectivamente Bogotá el destino ofrecido al hoy exministro de Seguridad. ¿Adónde se habrá enviado a solicitar el beneplácito?
Y ya que estoy por aclararme dudas pendientes, quisiera saber si siempre el viceministro de Ciencia y Tecnología, el connotado politólogo Rowland Espinoza, será transferido en calidad de viceministro de Ingresos al Ministerio de Hacienda, como se anunció oficialmente un par de semanas atrás. Y terminar por hoy, ¿qué pasó por cierto con el vía crucis del traslado del Viceministerio de Telecomunicaciones al MICIT? Lo pregunto porque según se anunció al inicio de la Administración esa era una prioridad y aunque ya todos sabemos que por su incumplimiento dimitió doña Clotilde Fonseca, no volví a oír si hubo decisión de dar marcha atrás con el propósito de quitarle por fin al MINAE, la T colgante que le endilgó en su momento don Roberto Dobles, sin considerar por supuesto que las personas pasan y las instituciones quedan.
Y no es que uno se empeñe en ver puntos negros en manteles blancos. Lo que pasa es que de una en una, las pifias van armando una platina (sin alusión) de incongruencias e inconsistencias que nos dejan en total desconcierto sobre todo cuando no hay ni reprimendas ejemplarizantes ni admisión de responsabilidad por los errores; razón por la cual transitamos (sin alusión bis) en un caos de ejecución política que marca un zigzagueo que nos impide saber para donde diantres estamos caminando…

Vilma Ibarra