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Istmo está disconforme con plazo de diez años para desgravación
Productos sensibles dividen diálogo con UE

• Tiempo para eliminar los impuestos se definiría según cada producto sensible
• Centroamérica presentará a Europa mecanismos concretos para recibir ayuda en el cumplimiento de normativa técnica

Israel Aragón
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La segunda ronda de negociación para un acuerdo de asociación con la Unión Europea, que concluyó el viernes en Bruselas, Bélgica, dejó pendiente la definición de cuál será el plazo máximo que se dará a un producto europeo para que acabe de pagar impuestos al ingresar a Centroamérica.
Como posición inicial, el istmo defendía que ese plazo fuera de hasta 15 años para los productos que considera se verían afectados por la llegada de similares de Europa. Este bloque económico, sin embargo, pretendía como máximo desgravaciones de siete años.
Durante el transcurso de las negociaciones el Viejo Continente accedió subir su límite a diez años, lo cual no dejó del todo contentos a los centroamericanos.
Como alternativa el istmo propuso crear un grupo de productos cuyos plazos podrían ser superiores a la década y se negociarán más adelante, según el producto específico.
Tener con la Unión Europea (UE) plazos de desgravación prolongados en productos sensibles, como el azúcar o los lácteos, permitiría empatar sus periodos de eliminación de aranceles con los fijados en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta), una vez que este entre a regir.
Esa similitud de plazos facilitaría la armonización arancelaria en aquellos productos que deben pagar impuestos diferentes en cada país centroamericano, es decir, ayudaría a lograr un arancel externo común.
Varios productos tienen de 15 a 17 años de desgravación en el Cafta. El arroz y los lácteos, por ejemplo, tienen incluso 20 años.
“La posibilidad de tener plazos más altos era fundamental. Está claro que Centroamérica tendrá la posibilidad de plantear su oferta en distintas canastas, una de ellas con plazos más largos de diez años y que tendrá una amplia gama para acomodar productos. Esta canasta incluirá también otras alternativas de desgravación, como podrán ser contingentes específicos y cualquier solución creativa que presentemos”, dijo Fernando Ocampo, jefe negociador adjunto del pilar comercial.
Ocampo no detalló en cuales productos se pedirán desgravaciones especiales, sin embargo, expresó que ya se han identificado cuales sectores desean tenerlas. El contenido de esta canasta deberá consensuarse entre los países centroamericanos y tenerse definido en las próximas semanas, pues tanto Centroamérica como Europa establecieron el 17 de marzo como nueva fecha para intercambiar las ofertas de acceso a mercado.
“No hay un solo tratamiento para los productos de este cajón, sino que hay posibilidad de tener canastas adicionales. Ahí lo que queremos es ir identificando márgenes de flexibilidad que necesitamos para negociar con los sectores según el tratamiento específico que necesitan”, afirmó Roberto Echandi, jefe del equipo negociador costarricense.
Los negociadores centroamericanos se reunirán en El Salvador del 12 al 14 de marzo para terminar de definir la oferta local de acceso a mercados.
Otro de los objetivos centroamericanos de la ronda de negociación era garantizar cooperación de Europa para mejorar las condiciones de acceso actuales y futuras al mercado europeo.
En ese sentido Centroamérica presentará propuestas concretas para encontrar mecanismos que ayuden a cumplir las exigencias técnicas, sanitarias y fitosanitarias del Viejo Continente.
“En normas sanitarias o técnicas, por ejemplo, esto va a implicar la necesidad de encontrar medidas, plazos largos o mecanismos, como listas de productos prioritarios, en los que hagamos programas de acción calendarizados”, explicó Echandi.
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