Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 10 Octubre, 2014

Luis Guillermo ha estudiado a los clásicos del pensamiento político más que Ottón


Presupuesto: con texto político

A pesar de pertenecer a la rutina de la institucionalidad democrática, la discusión en el Congreso del presupuesto este año reviste características inusitadas debido al contexto político en que se da.
Este tiene que ver con los protagonistas que actúan en torno a la discusión previa a su aprobación con o sin reformas. La razón de fondo de la tensa discusión se debe a que el actual es un gobierno de minoría que brega con un parlamento atomizado, compuesto por 9 partidos, ninguno de los cuales es grande.


Todo esto debilita al Ejecutivo pero, paradójicamente, fortalece al Legislativo; en la práctica, vivimos en un sistema político semiparlamentario. El centralismo vertical presidencialista, característico del marco constitucional que tradicionalmente ha regido la vida política del país, se está agotando.
Pero la confrontación provocada por la propuesta del Ejecutivo ha tenido su mayor oponente en el diputado oficialista Ottón Solís, fundador y líder histórico del PAC y presidente de la poderosa Comisión de Hacendarios. Lo cual ha llevado a un evidente distanciamiento entre el Presidente de la República y el presidente de la Comisión de Hacendarios, haciendo realidad lo dicho por Mariano Figueres de que el mayor opositor al gobierno es Ottón Solís. Este fenómeno merece atención. La divergencia no es ideológica (ambos son socialdemócratas) sino que difieren en lo que consideran debe ser la política.
Para Luis Guillermo la economía es un instrumento indispensable para el logro de fines políticos; Ottón es un economista que juzga lo político solo desde el sesgo ético. Ottón enfatiza en las intenciones; Luis Guillermo, como historiador profesional, considera que la política, en última instancia, se valora más por los resultados que por los procedimientos y menos por las intenciones.
Estos resultados deben verse ante todo a mediano y largo plazo… Definitivamente, Luis Guillermo ha estudiado a los clásicos del pensamiento político más que Ottón.
Por ahora hay que mirar el comportamiento de los diputados del PAC, pues parecen haber dejado solo, al menos en el debate por la aprobación del presupuesto, a su líder histórico. Pero Ottón tiene sus fieles seguidores en el seno del partido, aunque no tanto en el gobierno.
¿Podría esto llevar al surgimiento de dos corrientes en el seno del PAC: el ottonismo y el luisguillermismo? ¿Qué futuro le espera al PAC? La respuesta solo se tendrá viendo cómo se desenvuelve esta administración.
Por el momento, el dilema es, ante todo, para el presidente. No puede gobernar contando tan solo con sus seguidores; necesita aliados. Para ello el pueblo debe saber quién es Luis Guillermo Solís, qué pretende este hombre que ha demostrado indiscutible talento político.
¿Representa el triunfo electoral de Luis Guillermo el ascenso al poder de los sectores medios? Podría ser, pero ¿es posible en tiempos de crisis mundial un partido de centro real y no para fines electoreros como el PUSC de Piza? ¿Cuáles serán sus aliados? Recordemos el principio que dice que: “En política no se escogen los aliados”.
Hasta ahora el triunfo acompaña a Luis Guillermo, pues el fundamentalismo moralizante de Ottón solo puede desembocar en la creación no de un partido sino de una secta.
Luis Guillermo puede liderar su partido, aunque no podrá gobernar el país sin el apoyo de otros aliados. ¿Hacia dónde se inclinará Luis Guillermo?

Arnoldo Mora