Presupuesto tendrá recortes en remuneraciones, pero crecería un 15% por la deuda
Sin contar al servicio de la deuda, presupuesto decrece un 1%, dijo Rocío Aguilar, ministra de Hacienda. Gerson Vargas/La República
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Aun cuando Rocío Aguilar, ministra de Hacienda, afirma que será la primera vez que un Presupuesto Nacional venga con recorte en el ítem de remuneraciones, este no podrá ser de cero crecimiento con respecto al año anterior, por el servicio de la deuda.

La estimación que se hace para el pago de vencimiento de bonos e intereses para 2019 significa un 17% de crecimiento respecto al año pasado, así que este problema no permitirá a Hacienda ser más austero, como se podría esperar.

Con esto, se estima que el plan de gastos del próximo año incrementará en un 15%, pasando a ser de ¢10,7 billones (¢1,4 billones más que el de este año, sin contar los presupuestos extraordinarios).

Para el próximo año, el gobierno tiene vencimientos por ¢1,6 billones, esto sin contar las colocaciones de bonos que se realicen por parte de Hacienda en los próximos meses que vayan a vencer en 2019.

Están claros en que no esperan huecos en el presupuesto como sucedió este año, donde ya se les aprobó un presupuesto extraordinario por ¢700 mil millones para el pago de compromisos de la deuda.

Otro problema que tienen es que siempre la mayor parte del presupuesto se financia con los ingresos tributarios, pero estos fueron apenas de un 2,4% a julio pasado, cuando hace un año eran del 5,6% y, hace dos, del 9,7%.

Si la economía nacional sigue sin mostrar un crecimiento, esta problemática continuará; además si se aprueba el paquete fiscal, las economías tienden a desacelerarse mientras se ajustan a los nuevos impuestos, lo que significaría otro problema.

Incluso se espera que esta semana Hacienda envíe un segundo presupuesto extraordinario a la Asamblea Legislativa por ¢300 mil millones, para ajustar la caída en los ingresos tributarios.

Por otro lado, Hacienda podría recuperar unos ¢130 mil millones si en la Asamblea aprueban la absorción de Bancrédito por el Banco de Costa Rica, algo que se esperaría finalice en setiembre.

Por otro lado, se espera que las calificadoras de riesgo vean la contención que se hace en el gasto corriente como parte de las acciones positivas en favor de un equilibrio fiscal.

Aunque esto no es una solución, es positivo que no exista un aumento por remuneraciones, sino solo por los compromisos con inversionistas, algo que los expertos ven con buenos ojos.

Hacienda espera que, con este presupuesto, el tema de discusión sobre la reforma fiscal sea factible.


Presupuestos en aumento


Los presupuestos de Costa Rica han aumentado en los últimos años, esto principalmente por el pago de remuneraciones, anualidades y servicio de la deuda (cifras en billones de colones).

Fuente: Ministerio de Hacienda

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Puntos elementales


Hacienda asegura que el presupuesto trae recortes que nunca antes se han dado, como parte de su accionar en la contención del gasto.

Fuente: Ministra de Hacienda


Para unos es positivo, para otros no


Aun cuando no se puede hacer nada con respecto al gasto por servicio de la deuda, la rebaja en otros puntos como contención para unos es una noticia positiva, para otros no tanto.

Rocío Aguilar

Ministra
Ministerio de Hacienda

Estamos ya cerrando los últimos ajustes al Presupuesto, es importante porque será la primera vez que sin servicio de la deuda decrecerá un 1%.
También por primera vez vamos a lograr que las remuneraciones, que es uno de los disparadores importantes del gasto, crezcan menos que la inflación.
Así también este rubro va a bajar respecto al periodo anterior en un 0,4% algo que no había sucedido en otros años.
Adicionalmente este es un presupuesto al que se le están agregando las obligaciones que tenemos con la Caja, y queremos seguir cumpliendo con ese compromiso.
El problema está con respecto al servicio de la deuda, que aunque podemos bajar respecto al gasto corriente y de capital, las obligaciones por la deuda nos harán subir en un 17%, algo que tenemos que ver como país, respecto a una mejor estrategia del manejo de la deuda.
Aprobada la reforma, existe la posibilidad de que los organismos internacionales puedan ayudar por medio de créditos con tasas favorables.

Alberto Franco

Economista
Ecoanálisis

Aunque no serán sorpresa para el mercado financiero y las calificadoras, los datos anunciados me parece que serán recibidos como señal de la intención del nuevo gobierno de aplicar un freno al gasto corriente como parte del ajuste fiscal.
El freno al gasto corriente en 2019 sería relevante teniendo en cuenta que cerca del 75% de los gastos efectivos de Hacienda, se concentra en tres partidas corrientes: remuneraciones, transferencias y compras de bienes y servicios.
Es una señal positiva si de esa limitación se excluyera el gasto en inversión. La inversión en infraestructura ha sido el patito de la fiesta durante décadas, con costos enormes para la competitividad del país.

Gerardo Corrales

Economista
Independiente

Es una noticia desagradable cuando la misma Ministra en su discurso del 30 de mayo en la Asamblea prometió un presupuesto de 2019 sin crecimiento.
Esto evidencia una vez más que los datos y la información en Hacienda no andan bien y es como volar sin instrumentos.
Lo único, creo yo, que nos puede salvar de una nueva reclasificación es la aprobación del proyecto fiscal que evidentemente será insuficiente, pero al menos es una luz al final del túnel.

Miriam Manrique

Directora país
Moody’s Analytics

En primer lugar, nadie puede tomar bien que se encuentre un hueco fiscal de ¢600 mil millones y que se hagan pagos ilegales de deuda que no pasaron por la Asamblea Legislativa. Adicionalmente, todos los involucrados tienen una versión de los hechos, eso muestra la falta de seriedad y de transparencia y una deficiente supervisión financiera. En estos momentos nadie tiene certeza de si podría aparecer otro hueco fiscal en 2019.
Las expectativas de los inversionistas, agentes económicos y población eran tener un presupuesto que nos encaminara en una buena dirección para ir deteniendo o mejorando el déficit fiscal y este presupuesto está haciendo todo lo contrario.
Un aumento de ¢1,4 billones o el 15% del presupuesto en comparación con 2018, equivale a un impacto de más del 3% del PIB, por lo que el déficit va a seguir creciendo a pasos acelerados, y eso va a llevar a un aumento de la deuda y pago de interés aún mayores. Esto además se da en un contexto de menores ingresos tributarios y tasas de interés crecientes, lo cual agrava aún más la situación.
En relación a la reducción del 1% del gasto corriente, la verdad suena bastante irónico incluso mencionarlo como algo positivo, cuando el gobierno sigue insistiendo en que no va a tocar el salario de los empleados ni va a eliminar ninguna de las 330 instituciones del Estado, sino que pretende hacerlas más eficientes.
Vuelvo a insistir en que el aumento del gasto no se debió a ningún cambio estructural de la economía, y por tanto, estos gastos adicionales no están contribuyendo al modelo económico ni al aparato productivo, sino retrasándolo.
Por lo tanto, hay que reducir considerablemente el gasto en áreas que no están añadiendo nada al país, como salarios, pensiones e instituciones hasta equiparar los gastos del gobierno con el ingreso recibido. Luego de tener unas finanzas ordenadas y de primer mundo, es que nos podemos enfocar en la tarea de tener instituciones públicas de países desarrollados y, solo así, nos sentiremos orgullosos como ciudadanos de pagar por ellas.

Gloriana Ivankovich

Economista
Academia de Centroamérica

Creo que cualquier reducción en el gasto excluyendo el servicio de la deuda es ganancia y una buena señal de contención por parte del gobierno, pero evidentemente no resuelve el problema total.
Además, lo que se esperaría es que el gasto efectivamente se reduzca y no solo presupuestariamente para confirmar la voluntad del gobierno de reducir el gasto.


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