Presidente del IMAS: “De ahora en adelante atacaremos la pobreza con mira telescópica”
Gerson Vargas/La República
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Crear un sistema interinstitucional que ordene, en una única base de datos, la información necesaria para otorgar beneficios estatales, ha sido el objetivo del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), de la mano del Consejo Presidencial Social, para ordenar el modelo de subsidios y evitar anomalías.

Con ese propósito, la entidad desarrolló el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube), con el cual se pretende tener un mayor control sobre los beneficiarios y evitar la duplicación de trámites.

LA REPÚBLICA conversó con Emilio Arias, ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social y presidente del IMAS, para ampliar sobre el proceso de creación y aplicación del Sinirube.

¿Cómo se puede definir el Sinirube?

Es un órgano estatal colegiado ubicado en el IMAS, para articular las instituciones y concentrar, en una plataforma tecnológica, la lista de personas en situación de pobreza y vulnerabilidad y aquellas que reciben beneficios sociales; también es una herramienta técnica que viene a ordenar el sector social y que permite utilizar eficientemente los recursos públicos.

¿Cuál es el principal beneficio que trae al país?

Como la plataforma tecnológica que concentrará mayor información del sector social, nos permitirá otorgar los recursos de forma transparente y dará información esencial para definir en adelante los presupuestos institucionales. Elimina la duplicación de funciones entre las instituciones mediante la utilización de una ficha única de beneficiarios; Sinirube va a generar un rostro de las familias en condiciones vulnerables y de ahora en adelante atacaremos la pobreza con mira telescópica.

¿Cuáles retos se vencieron para crear el Sinirube?

El principal reto ha sido articular las instituciones y convencerlas de la necesidad de compartir la información en una sola plataforma. Firmamos convenios con todas y coordinamos con las unidades tecnológicas para lograr la interoperabilidad y el trasiego efectivo de los datos. El reto de pasar del papel a la información digital es un gran paso.

¿Cómo se garantiza la sostenibilidad de este modelo?

El hecho de haber sido creado por ley le da una gran estabilidad, pero es vital que las autoridades políticas asuman el compromiso y continúen fortaleciéndolo. Se debe apostar a mediano plazo por el uso efectivo de la big data que generará, incluyendo un proceso de alfabetización digital de los funcionarios institucionales.

¿Cómo ayudan estos instrumentos técnicos a la lucha contra la pobreza?

La situación fiscal en el país, la necesidad de ser eficientes en el uso de recursos y lograr una institucionalidad transparente y ordenada, nos obligan a pensar en instituciones modernas que aprovechen la información y la tecnología para tomar decisiones. Dejamos políticas sociales que hoy son ejemplo para Latinoamérica, pero para continuar avanzando se requiere gestionar las instituciones bajo una misión de administración de proyectos, que mida riesgos y los mitigue.

¿Qué más hace falta para avanzar en el ordenamiento de las instituciones del sector social?

Es vital pasar de una visión de política pública de un gobierno de turno a una política de Estado: quienes asuman el nuevo gobierno deben aprovechar e impulsar el Sinirube, los mapas georreferenciales sociales, que se construyeron con el INEC, fortalecer el Índice de Pobreza Multidimensional, tanto para medir la pobreza como para asignar el presupuesto y continuar con las intervenciones sociales por medio de cogestores que vayan a buscar a las familias en pobreza extrema, pero no desde los escritorios.

Instituciones que integran Sinirube:

I Etapa (Octubre 2017)

  • IMAS
  • CCSS
  • TSE
  • Banco Hipotecario de la Vivienda
  • Registro Nacional

II Etapa (2018)

  • Ministerio de Trabajo
  • Instituto Nacional de Aprendizaje
  • Patronato Nacional de la Infancia

 


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