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Domingo, 17 de noviembre de 2019



NOTA DE TANO


Precipitación y ansiedad: enemigos de la “Sele” en Alajuela

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 15 octubre, 2019

luis diaz y bandera de costa rica

Hoy en día se habla mucho de la inteligencia emocional, que fue precisamente lo que le faltó a la Selección Nacional para derrotar a Curazao.

Un segundo tiempo bastante aceptable, con una Tricolor volcada al ataque, una ofensiva que incluyó tres tiros de esquina consecutivos y varios cobros de tiros libres no le provocaron al portero de Curazao, Eloy Room, el menor problema.

¿Por qué el ataque costarricense resultó tan inoperante, tan inofensivo?

Porque al equipo le faltó calma, serenidad, paciencia y concentración para aprovechar ese dominio territorial en la cancha.

A los pupilos de Ronald González los “mató” la ansiedad, la precipitación y el desperdicio de oportunidades.

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Y que conste, no hablamos de oportunidades de gol, que no las hubo, sino de ocasiones que se desperdiciaron para generar mayor peligro en la zona caliente.

En este desperdicio de oportunidades de generar ocasiones de gol, “se lució” el joven atacante Luis Díaz quien, ansioso y precipitado como varios de sus compañeros, mandó centros a “lo loco” desde el sector derecho del ataque, servicios que, con un poco de paciencia y menos ansiedad, debieron tener otro destino, quizá las cabezas de Ortiz, de Moya o de Waston, y no los graderíos del otro sector.

El partido fue bien incómodo para la Selección Nacional; Curazao, igual que Haití, volvió a presentar un seleccionado cargado de muy buenos futbolistas, demostrando de nuevo como sucedió en la Copa de Oro, el adelanto del fútbol en esa zona.

Otra vez le correspondió a Keylor Navas preservar el 0-0 con un tapadón que le hizo al “mamulón” Rangelo Janga (9) en el minuto 28.

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Este mismo gigante del área tuvo un par de ocasiones más para anotar, igual que el relevo Gino Van Kessel, quien penetró por el sector de Ronald Matarrita, pero remató suave a las manos de Navas con todos los cordeles a su disposición.

Ocasiones tan claras de gol como estas del rival, no las tuvo, ni las encontró Costa Rica en todo el partido, básicamente por no jugar con la cabeza fría, lo que le abrió las compuertas de la acción a la ansiedad, descontrol y precipitación.

La Selección Nacional jugó una segunda parte aceptable, los rostros nuevos del equipo no desentonan: Blanco, Flores, Lássiter, Díaz, de manera que le queda un mes a Ronald González para trabajar duro y quebrar la ruta de la eliminatoria y del grupo en el juego de vuelta en Curazao el 14 de noviembre.

El 17 recibimos a Haití.

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