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Viernes 12 Julio, 2013

No se puede dejar al libre mercado, porque se debe garantizar el desarrollo nacional mediante una empresa petrolera que no responda a intereses comerciales, sino nacionales


¿Por qué Costa Rica necesita a Recope?

El 9 de julio, el columnista de LA REPÚBLICA, David Gutiérrez, se preguntaba para qué servía Recope, una pregunta muy sencilla de contestar.
Desde hace 50 años, el estado le encomendó a Recope importar, refinar y distribuir al por mayor los combustibles que Costa Rica necesita para su desarrollo.
Cuando el plenario aprobó el contrato para construir la refinería de Limón, la industria petrolera estaba dominada por grandes transnacionales, que acaparaban desde la producción hasta la venta de combustibles al detalle y establecían los precios a su antojo.
Por eso, en el momento que la producción de EE.UU. empezó a declinar, los países de Latinoamérica tuvieron que crear empresas estatales. Aquí, la Administración Orlich, trató de que se construyera una refinería estatal afirmando que: “Si la energía eléctrica pertenece al pueblo de Costa Rica, con mayor razón tendría que ser costarricense la energía generada por hidrocarburos”.
Esa es la principal razón por la que existe Recope: para garantizar los combustibles que el país necesita.
La eficiencia de Recope ha sido reconocida en varias ocasiones por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, como en noviembre de 2012 cuando dijo: “En cuanto a los precios de importación de derivados del petróleo, como en años anteriores, la estatal Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) reporta los mejores precios, todos por debajo del promedio regional y los más bajos por producto, salvo en el diesel y el fuel oil, pero esto debido a la mejor calidad, en cuanto al contenido de azufre que ofrece en su mercado”.
Lo que encarece los precios de los combustibles en el país es la carga impositiva, de no ser así serían los más baratos de la región; pero esta situación es ajena a Recope.
En estas cinco décadas se ha desarrollado en el país un sistema mixto en la cadena de distribución, donde Recope provee al por mayor los combustibles, los cuales son trasegados en cisternas de propiedad privada hasta los puntos de venta final en las estaciones de servicio, manejadas estas últimas por empresarios nacionales.
Recope, por ley, no puede tener ganancias, y en caso de tenerlas, estas se deben reflejar en una disminución del costo de los combustibles, como tantas veces lo ha dicho la Aresep.
Con la apertura del monopolio las cosas serían distintas. Las transnacionales de hace medio siglo volverían y, muy seguramente, los sistemas de precios cambiarían. Además para hacer rentable el negocio, ellas sí necesitan tener ganancias por lo cual los precios no necesariamente bajarían. Y por último, todas esas ganancias saldrían a sus casas matrices fuera del país.
El caso de los hidrocarburos, no se puede comparar con la telefonía celular o los seguros. Los combustibles mueven a un país, son la base para el desarrollo y es un mercado tan cerrado, que muy pocas empresas están en la capacidad de montar una refinería, importar petróleo y hacer la distribución.
Tanto es así que en países latinoamericanos, muchos de ellos productores de petróleo, sabiendo que es un tema estratégico para sus países, continúan con sus empresas nacionalizadas, como el caso de Pemex en México, Petrobras en Brasil; PDVSA en Venezuela; Enap en Chile; Ecopetrol en Colombia.
La energía generada con hidrocarburos no se puede dejar al libre mercado, porque se debe garantizar el desarrollo nacional mediante una empresa petrolera que no responda a intereses comerciales, sino nacionales.

José Mario Guzmán

Vocero Recope