Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 30 Agosto, 2013

Lo más sensato sería disminuir el despilfarro de dinero que se les quita a los ciudadanos para esta parranda electoral, tomando además en cuenta que si se sigue con más de lo mismo, es estúpido esperar resultados distintos


Entre cielo y tierra

Políticos: más de lo mismo

Una de las frases más trilladas pero geniales de Albert Einstein y que se ha convertido en un lema en la crisis económica actual es: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Llevando esta idea a la política nacional, parece que los partidos van en contra de esta lógica, apostando de elección en elección a un recurrente círculo de caras conocidas en las diferentes posiciones al poder.
Esto sucede no porque los políticos sean tontos, todo lo contrario.
Nuestra democracia se ha transformado en una parranda electorera, en la que los partidos políticos deambulan como estructuras huecas que se habitan solo de cara a las fechas importantes del calendario del Tribunal de Elecciones; han perdido el carácter de centros de estudio de los problemas nacionales, para asumir una función pragmática de ajedrez de puestos de elección popular.
A la hora de la verdad, cuando hay que buscar talento o “meritocracia”, es entendible dentro de esta lógica distorsionada, que se eche mano al saco de familiares y amigos, es decir de “gente de confianza”.
Las tendencias dentro de los partidos políticos en algún momento tuvieron el propósito de agrupar esfuerzos y personas alrededor de ideas, planes o proyectos frente a las vicisitudes del país. Pero esto ha sido sustituido en la actualidad por un caudillismo superfluo, por lo que hoy se habla banalmente de “arayismo”, “arismo”, “calderonismo”, “ottonismo”, y demás apellidos que convocan inclusive fuerzas superiores a veces hasta a las mismas agrupaciones que representan.
Sin dudas esta deformación ha terminado siendo más contraproducente para estas organizaciones políticas.
Por ello, me sorprende que en la reciente escogencia de sus candidatos a diputados, algunas agrupaciones, ni siquiera se preocuparan por guardar las apariencias y escogieran una nómina que desatara el actual furor.
Las críticas no se han hecho esperar. Las selecciones “a dedo” de quienes figuran en las papeletas han sido polémicas, no solo por tratarse de familiares, excompañeros de trabajo y exfuncionarios de gobiernos que han venido a menos por sus propios méritos, sino por la falta de renovación, de frescura, de nuevas propuestas.
Hoy en día, el amiguismo ya es “el patrón” esperado a lo largo y ancho del modelo electorero que se defiende a sí mismo como un sistema de privilegios, bajo la argucia de “si no, para qué meterse en la política”.
Difícilmente esto vaya a cambiar, lo más sensato sería disminuir el despilfarro de dinero que se les quita a los ciudadanos para esta parranda electoral, tomando además en cuenta que si se sigue con más de lo mismo, es estúpido esperar resultados distintos.


@luisalberto_cr