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Martes 20 Mayo, 2014

“La política es hoy la única actividad creadora. Es la realización de un inmenso ideal humano… se ennoblece, se eleva cuando es revolucionaria”. José C. Mariategui


Política creativa

Creativa, la mejor palabra del discurso de toma de posesión de Luis Guillermo Solís. La creatividad es el elemento que hace que una gestión política sea revolucionaria.
En su discurso de toma de posesión hizo bien el recién Presidente electo en tomar nota de la exigencia que representa su elección: un cambio profundo en la forma en que el país se gobierna y administra.
La promesa es una gestión con transparencia en la toma de decisión, rendición de cuentas puntual y lucha contra la corrupción. Pero además en su discurso también señaló que en atención al mandato del soberano las instituciones del Estado deben “contribuir de forma creativa y permanente, a superar las contradicciones que han impedido que Costa Rica cambie de lugar, estancándola”. El Presidente electo hace buena lectura al sumar creatividad a las propuestas para lograr ese cambio.
Sea creativo, don Luis Guillermo, si lo hace, ese será el rasgo de identidad de su gobierno. El clamor pide precisamente una nueva manera de pensar la política y de desempeñar la gestión pública.
Geschka define la creatividad como “la habilidad para abandonar las vías estructuradas y las maneras de pensar habituales y reunir secciones de conocimiento y experiencia no conectados previamente para llegar a una idea que permita solucionar un determinado problema”. Hoy los y las costarricenses están esperando la ejecución de las promesas y la solución de los problemas de una forma que se aleje de la política tradicional, que sea innovadora y que sume ideas y experiencias que construyan políticas públicas integrales.
El Gobierno es una empresa, el presidente su gerente, y como tal debe ser ágil y flexible para poder adaptarse a las exigencias cambiantes de un entorno competitivo en continua evolución. Sumar creatividad al ejercicio de la función pública es parte de esa correcta lectura de los signos de los tiempos, pensamiento original y proponer rutas alternas de solución a los problemas complejos, incluso si van en contra de todas las normas (que de por sí serán normas de la política tradicional) es útil, necesario, competitivo y rentable.
La búsqueda constante de nuevas soluciones es lo que hace que la humanidad evolucione, la propuesta es dejar de avanzar por la línea acostumbrada y perseverar en el intento. Darse el permiso de experimentar con la innovación sin que esto se entienda como improvisación, al contrario la creatividad y la innovación contienen grandes dosis de planificación, reconocimiento de lo ya avanzado, responsabilidad, análisis, información e imaginación.
Sí, imaginación, Gramsci planteó que “en la actividad política hay una gran parte para la imaginación… en la vida política, la actividad de la imaginación debe estar iluminada por una fuerza moral: la simpatía humana”. La creatividad también tiene la imaginación como eje, es necesario representar en la imaginación, la vida de las y los ciudadanos costarricenses, sentir sus necesidades para poder intuir por dónde puede ir la rueda. Desarrolla empatía que permita una lucidez y sentido común para la construcción de soluciones.
En uno de sus libros, Muhammad Yunus señalaba que “la primera y más importante de las tareas para el desarrollo es poner en marcha el motor creativo de todas las personas”, para quienes hoy tienen la responsabilidad de tomar las decisiones del país, la creatividad puede ser clave para la consecución de soluciones alejadas de las añejas maneras de pensar la política.

María Fernanda Avendaño Mora

Politóloga
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