Placer para los sentidos
Gustavo Alvarado, chef del restaurante, busca que cada platillo sorprenda a sus clientes. Esteban Monge/La República
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Cuando un plato tiene la habilidad de sorprender, de llevar al comensal a decir ¡wow! se está sin duda en un restaurante al que vale la pena regresar. Ese efecto es el que busca crear el chef Gustavo Alvarado en El Tigre Vestido, y lo logra con creces.
Ubicado en las montañas de Santa Bárbara de Heredia, este lugar ofrece una experiencia que se transforma en placer para los sentidos.

Lo primero es la vista. Desde sus mesas se disfruta una panorámica de buena parte del área metropolitana; el oído también goza con el sonido de las aves y el viento que mece los árboles.
Pero lo más importante es el estímulo al olfato y el paladar con sabores intensos, aromas a hierbas frescas y variedad.
“Nuestra propuesta gastronómica es fusión latina, platillos que hagan sentido pero que estén vinculados con una visión de sostenibilidad. Usamos productos de la zona, trabajamos con pescadores artesanales y trabajamos con nuestra propia huerta para que todo esté muy fresco”, dijo el chef.
En su cocina Alvarado pone en práctica la experiencia que le dio más de una década trabajando en restaurantes de alta cocina en Estados Unidos.

La recomendación del experto es la chuleta artesanal rellena de queso palmito y jamón ahumado. Es un corte que él mismo explicó al productor local donde el hueso queda expuesto.

Al llegar a la mesa comienza ese efecto de sorpresa por su buen tamaño. El plato es además un festín de colores y texturas. La base es un puré de papa con ajo rostizado, zucchini, cebolla y tomate a la parrilla.

La chuleta se acompaña con una tradicional salsa francesa demi-glace y se corona con crocante de tubérculo. La textura de la carne es suave, jugosa y con buena sazón. Cada corte fluye sin mayor problema.

Uno de los momentos clímax es cuando el comensal lleva a la boca un trozo de chuleta acompañado del queso y jamón con un ligero toque de la salsa.

Otra de las opciones con la fusión latina que propone el chef es su carpaccio de atún aleta amarilla y chayote marinado con sal, unas gotas de limón mandarina, aceite de oliva aromatizado con hierbas de la huerta, cebolla, lascas de ajo deshidratado y alcaparras.

“Quiero que toda la experiencia de los comensales sea impresionante. Quiero que comience por la vista y luego que experimenten con combinaciones que no probaran antes, todo con un sabor auténtico”, finalizó Alvarado.


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