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Piernas, tacones y pasión
“El gran libro de las piernas”, explica como estas se convirtieron en parte de la liberación femenina desde la Revolución Francesa hasta la sexual

Madrid
EFE

Una de las cimas del fetichismo masculino son las piernas y por consiguiente las medias que las envuelven, los ligueros de puntilla que demarcan los muslos desnudos y los pies que se suben a los tacones de aguja, y de todo ello trata en fotos el libro “The Big Book of Legs”.
La editora de Taschen en materia de sexo, la estadounidense Dian Hanson, conversó con EFE desde su casa en Los Angeles sobre este tema de su nuevo libro: las piernas femeninas y lo que implican, el camino carnal hacia el “pecado original”.
Así “El gran libro de las piernas” es el tercer volumen de una saga fetichista que ya publicó un libro que rinde homenaje a los pechos generosos y otro a los penes de talla grande, y con la cual la editorial alemana irrumpe en el mercado cada año.
“The Big Book of Legs” en sus casi 400 páginas exhibe unas 400 fotos de modelos que posan para fotógrafos de estudio o de revistas eróticas estadounidenses y que demuestran cómo las piernas se convirtieron en parte de la liberación femenina desde la Revolución Francesa hasta la sexual.
Son imágenes que narran desde los espectáculos de cabaret de finales del siglo XIX, la irrupción de las minifaldas, las medias de seda en los años 20, las de nylon en los 40, los tacones de aguja de los 50, hasta las revistas masculinas a color de los 60.
La edición fotográfica, según Hanson, fue ardua, ya que visionó ella sola —aunque más de uno le habría ayudado— “muchos miles de fotografías” de modelos que posaron desenvueltas en ambientes al aire libre o en estudios o casas.
Las piernas, según la autora, suponen “un lienzo en donde depositar la fantasía” y ante todo “representan el poder femenino” ya que “manifiestan la libertad de la mujer porque le dan la facilidad de irse”, como se dice coloquialmente, por patas.
Mostrar las piernas y llevar tacones es “una forma de presentación en sociedad” de la mujer, según Hanson, quien habló de tres factores: “Piernas, tacones y pasión”.
La autora expuso su teoría de que los hombres que denotan una debilidad fetichista por las piernas y los pies de las mujeres demuestran que pertenecen a “una sociedad sofisticada”, a diferencia de quienes se fijan en otras partes del cuerpo femenino.
De ahí que los hombres que se derriten por los pechos, según ella, sean menos refinados y manifiestan “una propensión al calor maternal”, mientras la fijación por las nalgas “está ligada a la cultura latina y negra”.
Pero quien se aventure en este libro a buscar imágenes de mitos de Hollywood, como Marilyn Monroe, Rita Hayworth o Elizabeth Taylor, no las va a encontrar porque “no tenían realmente unas piernas bonitas”, según la autora.
Entre las seleccionadas hay un gran número de modelos anónimas y dos actrices estadounidenses, Betty Grable o “las piernas del millón de dólares”, y Betty Page, cuyas “influencias” y su “visión fueron decisivas de los años 40 a los 60”.
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